lunes, 10 de febrero de 2014

MANUEL SEGURA: ALUMNO DEL CENTRO Y CANTAOR GENERALÍSIMO

Queridos amigos:

Vamos a recordar un momento único vivido en nuestro centro. Un momento de encuentro con el arte en estado puro, con los sentimientos más profundos, el cante jondo, el amor por el flamenco, por los versos iluminados, por la pasión desgarradora de la guitarra y los geniales pasos del baile. Y es que el 19 de diciembre de 2013, nuestro salón de actos se convirtió en un camino directo hacia el conocimiento de arte y de la propia vida.

Heme aquí rodeada de los maestros. Olé mil veces y vivan los grandes. 
 

Mario Bueno, Roberto Hernández, servidora de ustedes y Manolo Segura











... 

...


...

...


 ...

Qué fortuna poder disfrutar de la voz de nuestro compañero Manuel Segura, de renombre internacional; de un guitarrista excepcional: Roberto Hernández, y un bailaor que nos arrancaba del suelo y nos transportaba al cielo zapateando, bueno, como dijo el maestro Segura: Mario Bueno.



Andrew Atroshenko


Las emociones que allí se vivieron es difícil transmitirlas con la palabra. 



Andrew Atroshenko


De la alegría al quejío,  de la guajira a la rumba... no había persona en el salón de actos que no siguiera el ritmo con sus pies, que no se atreviera con unas palmas, que no gritara un "¡olé!" arrebatado.
...
...
Andrew Atroshenko


Y es que cuando los grandes se ponen a la voz, al toque y al baile, a los demás nos resta sumergirnos en la maravilla que crean y dejarnos llevar a otro mundo, que a veces toca por alegrías y otras por soleares.


Andrew Atroshenko


 ¿Se imaginan como movía el aire Mario Bueno?



Mario Bueno al baile, Manuel Segura al cante y Roberto Hernández a la guitarra


Hasta las plantas lloran



Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández


Viva la delicadeza y la sensibilidad


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández


Torbellino rebosante de corazón


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández


El escenario vibraba y las almas de los asistentes no dábamos crédito a tanta belleza


Manolo Segura, Mario Bueno, Roberto Hernández


Sentimiento puro


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández





Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández



Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández
Contención que precede al desgarro


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández
















Arrancando embrujo a la atmósfera


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández






























¿Escuchan ahora las palmas y oyen la voz y la guitarra?


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández










 ...

  Una mirada que se clava en el alma, palabra de aficionada


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández


Me encanta cómo contemplan el bailaor y el guitarrista al cantaor, nuestro Manolo


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández


Palmas y guitarra 


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández


Ahí va Manolo, a acompañar su cante con unos pasos plenos de arte:


Mario Bueno, Manolo Segura, Roberto Hernández


 Corto se queda este pequeño y humilde reportaje. Difícil será corresponder el regalo tan vibrante que nos hicieron estos genios. 
Se me ocurre recurrir al nombre de tu nuestro compañero y sea de Manuel a Manuel como le podamos recompensar.


Andrew Atroshenko


Manuel Machado en sus Estampas sevillanas expone su pequeña historia de un cante hondo, ahí va:


Andrew Atroshenko

"A fines del siglo XVIII floreció en Jerez -providísima tierra del arte y artistas populares- tío Luis el de la Juliana, que fue el primer gran cantaor de flamenco de que hacemos memoria.


Andrew Atroshenko


De cualquier modo, tengo para mí que, en general, los orígenes del cante popular andaluz, y especialmente del cante grande, del cante hondo, gitano o flamenco, son bastante oscuros y sería muy difícil localizar, como ahora se dice, el primer grupo de cañís que, llegada la noche y acabado el trabajo en la fragua, se sentó en torno de una lata de aguardiente y empezó a cantarle seguiriyas a trago por copla.
...


http://www.arteespana.com/imagenes/julioromerodetorres.jpg
Julio Romero de Torres
Lo que ya podemos considerar como histórico en esta materia: el desarrollo de los cantes y bailes flamencos desde que aparecen los primeros nombres de artistas de este linaje hasta nuestros días, podríamos dividirlo en tres etapas o edades, jalonadas por los más ilustres y representantes de esos nombres.
Sería la primera la que va del último tercio del XVIII hasta bien entrado el XIX con tío Luis el de la Juliana, gran cantaor general; es decir, que lo cantaba todo, desde la misteriosa y gitana debla hasta el serrano fandanguillo corto de Alonso...



Julio Romero de Torres


Rigurosamente coetáneos del hijo de la Juliana, o sus sucesores inmediatos, fueron tío Luis el Cautivo, tía María la Jaca, Vicente y Juan Macarrón, tío Corro, José y Juan Cantoral, Luis Jesús, Juan de Vargas, cantaores igualmente generales; los seguiriyeros Juan Bernal, Curro Casado, Luis de Rueda, Cuadrillero... Ellos nos traen, a través del primer tercio del pasado siglo, hasta el momento cumbre en que aparece el Fillo, y con él pasa a su segunda etapa nuestra Historia del Cante.



Julio Romero de Torres


Francisco Ortega Vargas, conocido por el Fillo, ha sido, sin duda, el más famoso de los cantaores de todos los tiempos, y el suyo, la edad de oro del cante flamenco. Tenía el Fillo, parece, una voz ronquilla o, por mejor decir, afilada, que así, de su nombre dio en llamarse, y aún se llama, a este género de voz. A pesar de los cual nadie dijo como él una soleá, una seguiriya o playera, una serrana, un polo, una caña, una policaña, una liviana ni una toná grande. 


Andrew Atroshenko


Con el Fillo convivieron y cantaron, aunque sin llegarle nunca, artistas tan notables como sus hermano Curro Pabla y Juan Encueros, Juan de Dios, Perico Piña, el Planeta, Juana la Sandita, Pepa la Bochoca, la Lola -"la Lola se va a los puertos.- La Isla se queda sola"-, y entre muchos más, y sobre todos, la celebérrima Andonda, que no se paraba en chiquitas para denostrar, siquiera fuese en broma, a su afortunado rival:



Silverio Franconetti Aguilar

 La Andonda le dijo al Fillo:
"Anda, vete, gallo bronco
a cantarle a los chiquillos..."

 
La tercera época de la historia del cante hondo la llena toda el nombre ilustre del señor Silverio... Silverio Franconetti Aguilar, cantaor también generalísimo, pero inimiable en el más hondo de los cantes: las seguiriyas gitanas. Para terminar estas notas, ya más dilatadas de lo propuesto, os referiré un suceso que prueba hasta qué punto el prestigio de Silverio fue único, inigualable... e inconfundible.
Silverio Franconetti Aguilar


Allá por el año de 1864 hacía más de diez años que Silverio Franconetti -señor Silverio, como ya empezaba a llamársele por respeto a su persona y a su arte -faltaba en Sevilla... Amores  ambiciones le llevaron a América, a nuestra América, y allí fue, en la paz, picador de toros, y soldado en la guerra, que le valió, en el Uruguay, el grado de oficial. En Sevilla se le dio por muerto y se olvidó su persona, pero no su cante maravilloso, que en vano trataban de remedar los cantaores en boga.


Café cantante

Y una buena noche, en el famoso café cantante, se presentó un caballero todavía joven, con bien cuidada y atusada barba negra, pero ya empezando a canear por las sienes, bien vestido y alhajado con larga cadena de dos vueltas al pecho y brillantes sortijas en los dedos. 

Andrew Atroshenko


 Pidió una buena botella de jerez y convidó a los artistas del tablado flamenco, los cuales, a requerimiento suyo, una vez terminada la función para el público, se quedaron a cantar y a bailar exclusivamente para el rico indiano desconocido, un tanto pesarosos del descanso que perdía, pero bien seguros de cobrar largamente la vigilia. De tal modo le veían gastar sin contarlas sus buenas peluconas.


José Gutiérrez Solana


Metiose el palo en candela, como suele decirse, y la noche en vino, y al cabo surgió lo que ya se temían los artistas y estaban dispuestos a tolerar, claro es, ero solamente, a peso de oro. Y fue que al payo de los parneses se le antojó, ya de madrugada, echar su cuarto a espadas en materia de cante y pidió al tocaor de guitarra que le acompañase nada menos que unas seguiriyas gitanas. 


Andrew Atroshenko


Miráronse unos a otros los flamencos, diéronse del codo y dispusiéronse, pues no había otro remedio, a echar un rato de chuflas a costa del atrevido, pero bien fardado parroquiano.
Mas apenas hizo este las salidas de las seguiriyas, la escena había cambiado totalmente. El sueño, el cansancio, las ganas de reír y de burlarse desaparecieron como por ensalmo: la admiración más entusiasta se pintó en los semblantes. 



Andrew Atroshenko


Transportados a un mundo superior y pendientes de los labios del desconocido, los hombres seguían, en un silencio de asombro, las modulaciones de aquella voz.  Las mujeres lloraban...



Andrew Atroshenko


Y cuando el señorito aquel acabó la copla, la clásica seguiriya del maestro, brava y tremenda, que reza:



Andrew Atroshenko
 



 La malita lengua
que de mí murmura
yo la cogiera por en medio en medio,
la dejara muda.














Andrew Atroshenko







-¡Alto! -exclamó la vieja  bailarina que de peor gana   se había resignado a oír al intruso-. 







Ese cante no hay en el mundo más que una persona que lo diga. 


Andrew Atroshenko


Y esa persona...
-¿Qué?...-preguntó el desconocido, sonriendo.
-...esa persona es usted, ¡señor Silverio!


Andrew Atroshenko


¡El señor Silverio! ¡El señor Silverio ha vuelto a Sevilla! La noticia corrió como la pólvora... Pero aquella misma noche, hasta el alba, Silverio había cantado todo su repertorio de seguiriyas, tonás y serranas como tal vez no volvió a cantarlo en la vida."


¡Viva nuestro Manuel Machado! ¡Qué estampa hermosa, bella, emocionante, conmovedora y  humorística!


Nicholas Pearce


Continuemos con nuestro gran escritor. Me gustaría dedicaros a todos vosotros y muy especialmente a nuestro Maestro Manuel Segura un precioso poema de Manuel Machado:


Nicholas Pearce








 ...

LA LOLA

Nicholas Pearce
 
"La Lola se va a los Puertos.
La Isla se queda sola".


Y esta Lola, ¿quién será,
que así se ausenta, dejando
la Isla de San Fernando
tan sola cuando se va...?





Nicholas Pearce



  Sevillanas,
  chuflas, tientos, marianas,
  tarantas, tonás, livianas...
  Peteneras,
  soleares, soleariyas,
  polos, cañas, seguiriyas,
  martinetes, carceleras...

  Serranas, cartageneras.
  Malagueñas, granadinas.










Nicholas Pearce

 Todo el cante de Levante,
todo el cante de las minas,
todo el cante...
que cantó tía Salvaora,
la Trini, la Coquinera,
la Pastora...,







Nicholas Pearce


y el Fillo, y el Lebrijano,
 y Curro Pabla, su hermano,
 Proita, Moya, Ramoncillo,
 Tobalo -inventor del polo-,
 Silverio, Chacón, Manolo 
 Torres, Juanelo, Maoliyo...








Andrew Atroshenko





 Ni una ni uno
-cantaora o cantaor-,
llenando toda la lista,
desde Diego el Picaor

a Tomás el Papelista










  

   
Nicholas Pearce

   (ni los vivos ni los muertos),
   cantó una copla mejor
   que la Lola...

   Esa que se va a los Puertos
   y la Isla se queda sola.







 
Olé por el Maestro, nuestro compañero Manuel y por todos vosotros. Un beso fuerte.


Andrew Atroshenko

...


domingo, 2 de febrero de 2014

Félix Grande: Amadísimo poeta, ¡qué desamparados nos dejas!



Félix Grande


Queridísimos amigos:

Estos días han sacudido nuestro corazón con la pérdida de algunas grandes voces de la lírica. Ahora tenemos que hablar de Félix Grande, extraordinario representante de la poesía, a caballo entre la Generación de los 50 y los novísimos, su voz es alta, pura, apasionada, ora doliente y desgarrada, ora sedosa y cristalina, como los matices de la vida, así sus versos cargados de belleza y transidos de luz.


Félix Grande con sus amigos: los libros


 Nuestro poeta nacido en 1937, nos dejó el 30 de enero de 2014. Entre sus muchos reconocimientos se encuentran: el Premio  Alcaraván (1962), el Premio Adonais de Poesía por Las piedras (1963), Premio Guipúzcoa por Música amenazada (1965), Premio Edugenio d´Ors por la novela corta Las calles (1965), Premio Gabriel Miró (1966), Premio Casa de las Américas por Blanco Spirituals, Premio Nacional de Poesía por Las rubáiyatas de Horacio Martín (1978), Premio Nacional de Flamencología (1980), Premio Nacional de las Letras Españolas (2004), Premio Quijote a la Creación Literaria (2007).



Félix Grande en una entrañable escena



Poeta, querido, queridísimo, nos dejas solos, muy solos, amparados por tus escritos, tus versos, los rasgueos de la guitarra flamenca que tanto amabas y nosotros, pobres, pobres, recordamos aquella estrofa de Miguel Hernández en su Elegía a Federico García Lorca:

"Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
Un cósmico temblor de escalofríos
mueve temiblemente las montañas,
un resplandor de muerte la matriz de los ríos."


Vaya, pues, nuestro pequeño homenaje a la memoria de ese gran poeta, de esa persona excepcional y maravillosa que fue y sigue siendo Félix Grande, como su propio apellido explica, porque Félix Grande se creció ante la adversidad, nunca supo juzgar, sino procurar la verdad, clamar ante la injusticia, los falsos rumores, la desinformación. Como hizo en su defensa de Luis Rosales en su ensayo "La calumnia" de 1987.
 
Félix Grande con su esposa y poetisa, Paquita Aguirre


Refugiémonos en algunos de sus magníficos poemas, que a nadie pueden dejar indiferente.


Karol Bak

Elogio de lo irreparable

Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.

Resuella, busca, abrasa, brama, gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita: «¡Venganza!»

Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.



Karol Bak


Elogio de las bestias

¿Sabías que hay bestias mansas y leales
que cuando pierden su pareja
husmean el viento con hocico furioso
atacan   braman   reflexionan
se niegan   a   comer   y   giran   y   enloquecen?



 
Sergey Reznichenko



Dame un ungüento de carne, loba

La prisa despareja con que miro tu piel
la premura apretada con que altero tu cuerpo
y este desasosiego en que empapo mi lengua
para hablarle a tu carne y lamer a tu voz
son como ávidas gotas de estaño compasivo
que busca aminorar las grietas de la muerte

La planta de la edad nos chupa nuestros días

abriéndose como una flor negra, abominable
y en este esplendor de hoy se oculta la simiente
de una desposesión calcinada y perversa
como la del desierto. En el calcio del tacto
hay una lenta caries que nos invade desde
el fin aterrador del tiempo y de la vida

Presuroso y perdido unto en mí tu persona

y soy un bulto de hombre y de loco y de perro
que corre por tu cuerpo y a la vez por un túnel
despavoridamente lamiendo en las tinieblas.


Dan Voinea



Lo fugitivo

Mi recién conocida Loba
no nos pidamos groseras garantías.

Que dure un día un año un mes
es lateral en el amor
que se acabe es su precio
que duela luego es su victoria

Seamos servidores del amor
y jamás sus contables
cierto que viene para irse

como nosotros
como nosotros...





Dan Voinea


Casida de la alta madrugada

Cuando te acuerdes de mi cuerpo
y no puedas dormir
y te levantes medio desnuda
y camines a tientas por tus habitaciones
borracha de estupor y de rabia

en algún lugar de la Tierra
yo andaré insomne por algún pasillo
careciendo de ti toda la noche
oyéndote ulular muy lejos y escribiendo
estos versos degenerados.



Sergey Reznichenko


AMADA 

Amada, sólo un tema me queda hoy en la vida:

tú eres mi tema, tú eres mi asunto solitario;

en mi espalda te llevo igual que un dromedario

en el desierto lleva su gran agua escondida;



igual que el dromedario cruza los arenales

una vez y otra vez sin salir del desierto,

con su estéril nostalgia de valle, hasta que es muerto

sobre los arenales, sobre los arenales;



igual que el dromedario yo soporto las cargas

con mi paso cansino de soledad, las llevo

sobre mí por arenas persistentes y largas;



y, como el dromedario, avaricioso, traje

mi cántaro de agua, y te bebo y te bebo

sin otro dios que tú mientras dura el viaje.



 
Sergey Reznichenko



Un beso, queridos amigos, os espero en este humilde homenaje.

...

miércoles, 15 de enero de 2014

JUAN GELMAN: SE NOS FUE EL GIGANTE

Queridos amigos:



Vengo con una triste noticia, la desaparición de nuestro amado poeta Juan Gelman



Juan Gelman


Poeta del que hemos hablado tantas veces en clase y cuyos poemas hemos compartido en varias ocasiones, ya era amigo espiritual de nuestro blog.


Juan Gelman


La pena y la desolación por la pérdida de uno de los más grandes poetas actuales, que ya era un clásico, premio Cervantes en el 2007, me embarga. 

Gelman recibe el Premio Cervantes

 

Ha sido Gelman una de las personalidades más influyentes en las letras y un autor personalísimo, transido de dolores, de esperanzas, ilusiones, pasiones sangrantes. El comprometido poeta argentino.


Juan Gelman radiante en Alcalá de Henares, en cuyo paraninfo se celebra la entrega del Premio Cervantes


 Muy difícil se me hace dedicarle este homenaje, cuento con vuestro apoyo y cariño para transformar el dolor en creación. 


Juan Gelman con los Reyes de España


Hemos de sumergirnos en su libérrimo universo, en su tono único, innovador, en su voz arrebatada, en su delirio lírico, en su quemante amor, en el dolor que se le clavó para siempre en el alma por su terrible historia personal: el asesinato de su hijo a manos de la dictadura argentina y la desaparición de su nieta.



Juan Gelman pronuncia su discurso como ganador del Premio Cervantes de Literatura


Una vida intensa ligada a la tragedia personal y a un significado literario pleno de penetrantes, potentes, profundas y sensibles resonancias.


Juan Gelman


El valor poético de su obra es incuestionable. Dediquémosle sus merecidos honores, con la veneración que le profesamos, con la admiración tan grande que sentimos.


Juan Gelman


Tendremos que continuar adelante, Maestro, sin la luz de tu aura, de tu latido. Nos quedan tus obras ahora y para siempre, y su lectura apasionada nos dará lugar a comunicarnos con otros, descendientes de nuestro tiempo, a los que no conoceremos, sino de algún prodigioso modo. Gracias por tu inmenso legado, lo honraremos y lo veneraremos como merece, que tu desgarrado corazón no tenga ninguna duda de ello. 

Descanse en paz el hombre, siga alumbrándonos su espíritu.


Juan Gelman


Os dejo un enlace al discurso completo que pronunció al recibir el Premio Cervantes. No obstante, no quisiera dejar de reproducir un fragmento exquisito del mismo. Con todo mi cariño hacia el Maestro, el texto dará lugar al encuentro con algunos de sus magníficos poemas.


Juan Gelman



  
Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿“En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos –dice Sancho–, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería”?


Juan Gelman, orgulloso ganador del Premio Cervantes de Literatura


  
Veamos algunos de sus fascinantes poemas:


Juan Gelman


 Fábricas del amor nos lo dejó un buen amigo en un comentario del blog, ¿recordáis la maravilla?


Manuel Hurtado

Fábricas del amor

Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.

 
Manuel Hurtado
  

Gotán

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.


 
Gabriel Mark Lipper

 Lo que pasa

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
                                                       como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.

 
Douglas Hofmann

 Presencia del otoño
Debí decir te amo.
Pero estaba el otoño haciendo señas,
clavándome sus puertas en el alma.
 

Amada, tú, recíbelo.
Vete por él, transporta tu dulzura
por su dulzura madre.
Vete por él, por él, otoño duro,
otoño suave en quien reclino mi aire.

Vete por él, amada.
No soy yo él que te ama este minuto.
Es él en mí, su invento.
Un lento asesinato de ternura. 


Douglas Hofmann

 Oración

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.
Con esta sed quemándome.
La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

Henry Asencio

 Mujeres

decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12397
mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres  ejemplo:

yacíamos en un lecho de amor
ella era un alba de algas fosforescentes 
cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban
recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de agadir
parecía una constelación en la tierra
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha

como el sol que se ponía en su voz
en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno
y cuando se dio vuelta
su nuca era el plan económico
tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorables a la                                                                        dictadura militar
nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer 
yo estaba ligeramente desconcertado
una noche le golpié el hombro para ver con quién era y vi en sus ojos desiertos un camello

a veces
esa mujer era la banda municipal de mi pueblo 
tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar
y los demás desafinaban con él
esa mujer tenía la memoria desafinada

usté podía amarla hasta el delirio
hacerle crecer días del sexo tembloroso
hacerla volar como pajarito de sábana
al día siguiente se despertaba hablando de malevich

la memoria le andaba como un reloj con rabia
a las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser
                                                                                                                   ellaba mucho esa mujer y
la devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres
y era una banda municipal desafinada
yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo

yo  compañeros  una noche como ésta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos
monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer

callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo   menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde



Henry Asencio

 Ausencia de amor

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.

 
Henry Asencio
Espero que os haya gustado esta pequeña selección. Os invito a participar en este humilde homenaje a nuestro amado poeta. Muchas gracias.