Quisiera compartir con vosotros uno de los viajes extraordinarios a la literatura más hermosa y elevada: la del genial poeta griego Odiseas Elitis, Premio Nobel de Literatura en 1979. Poesía en estado puro, que nace en Grecia, y que lleva por lo tanto en su esencia y por derecho propio la herencia de los grandes versos de Homero, de la épica que irrumpe con su belleza en la vida de los hombres, como si la epopeya humana necesitara de una impronta espiritual que nació mirando el mar y el cielo con las moradas de sus dioses.
Odiseas Elitis
Poesía que se deja traspasar por los hallazgos secretos y profundos de la sensibilidad de Safo de Mitilene. Y que tras ella, recibe en sus palabras el legado artístico, cultural, espiritual y humano de todos los grandes hallazgos literarios desde los orígenes de los cantos y sus almas arrobadas a los grandes hitos shakesperianos, al paseo por grutas y pasajes submaridos de los inmediatos precedentes, como Konstantinos Kavafis, y que, en fin, se hace más grande cuando se quiere mostrar humilde contemplando el suave mecerse de las barcas con los fulgores de sus remos mojados bajo la luna y que se estremece al ritmo de una lejana guitarra que mezcla su compás con el de las olas.
Odiseas Elitis recibe el Premio Nobel en 1979
Tradición que Elitis contempla en su estética más estilizada, sin prescindir de su trasfondo ético y que une en sus primeros hallazgos literarios a las vanguardias, fundamentalmente al surrealismo. Prefiriendo más adelante una expresión sencilla, transparente, aunque tan profunda como las seductoras aguas mediterráneas y la luz que las traspasa.
Odiseas Elitis
Nuestro poeta místico, metafísico, ama la naturaleza, ama el espíritu grande y animista que se encarna en la búsqueda verbal del hombre. Y todos amamos el mar, la luz y la noche, el sol, la luna, las flores, los animales, los elementos que nos rodean y toman vida cuando los miramos con Elytis.
Odiseas Elitis
Y con Elitis amamos a los grandes, poetas y personajes mitológicos que acertamos a confundir. La cultura de Elitis le llevó a traducir los versos que tanto le gustaban del dadaísta y surrealista francés Paul Éluard o de nuestro Federico García Lorca, así en su Romancero gitano.
Odiseas Elitis
Nuestro Odiseas pensaba que la poesía sí puede transformar el mundo, así nos lo hizo notar con su ejemplo, cuando en 1940 las tropas de Mussolini invadieron Grecia, él alistado en el ejército recibió una herida muy grave de metralla. Los tiempos venideros serían desatrosos, en 1941 las tropas de Alemania, Italia y Bulgaria invadían Grecia. La guerra, el hambre, las deportaciones y ejecuciones minaban la población. Así que, convaleciente, Elitis decidía junto con otros poetas restaurar los valores helénicos a través de sus palabras, de sus poesías, de sus versos imperecederos.
Odiseas Elitis
Bendito seas, poeta. ¡Cuánto te queremos!
Disfrutemos de sus joyas y gocemos de este paseo literario donde siempre se escucha el mar.
Odiseas Elitis con su mujer, la poetisa Lolita Iliopoúlo
LA BELLA DE LAS BELLAS EN EL JARDÍN Despertaste la gota del
día sobre el comienzo del canto de los árboles
¡Oh qué bella que estás con tus alegres cabellos desplegados y con la fuente donde viniste abierta para que te oyera que vives y que avanzas!
Lorella Paleni
¡Oh qué bella que estás corriendo con el plumón de la alondra en torno a las fragancias que te soplan como sopla el suspiro la pluma con un gran sol en los cabellos y con una abeja en el resplandor de tu danza!
Marta Węgrzynowska
¡Oh qué bella que estás con la nueva tierra que sufres desde la raíz hasta la cima de las sombras entre las redes de los eucaliptos con la mitad del cielo en tus ojos y con la otra en los ojos que amas!
Ilze Preisa
¡Oh qué bella que eres según despiertas el molino de los vientos e inclinas tu nido a la izquierda para que no vaya perdido tanto amor para que no se lamente ni una sombra en la mariposa griega que encendiste!
Ramon Louro
Arriba con tu matinal delectación colmada del césped del amanecer colmada de los pájaros oídos por primera vez!
¡Oh qué bella que estás tirando la gota del día sobre el comienzo del canto de los árboles!
DeOrientaciones
. Versión de Ramón Irigoyen
Giorgio Brunacci
ABRO MI BOCA Y SE ALBOROZA EL MAR...
Abro mi boca * y se alboroza el mar y lleva mis
palabras * a sus cuevas oscuras y a las pequeñas focas * se las
susurra las noches en que llora * en la tortura del
hombre.
Nathalie Picoulet
Rajo mis venas * y enrojecen los sueños y se
producen aros * en los barrios de niños y sábanas en * las muchachas que velan para escuchar secretas * las
maravillas del amor.
Nathalie Picoulet
Me marea la cananga
* y desciendo a mi huerto y entierro los cadáveres * de mis muertos secretos y el entorchado de oro * de las
traicionadas estrellas suyas
corto * para que caigan al abismo.
Nathalie Picoulet
Se oxidan los barrotes *
y castigo su época yo, que puse a prueba *
miles de bayonetas y entre
violas y nar * cisos el nuevo cuchillo preparo * que a los Héroes toca.
Nathalie Picoulet
Desnudo mi pecho * y se sueltan los vientos y ruinas arrasan * y arruinadas almas y de sus densas nubes *
purifican la tierra para que se muestren
* los Prados Deleitosos!
De Dignum est, 1959. Versión de Jorge Páramo Pomareda
Manuel Núñez
DORMIDA
La voz se corta en el trémulo viento y en sus árboles ocultos tú respiras.
Randall Fischer
¡Es rubia cada página de tu sueño y según mueves tus dedos un incendio se esparce
Randall Fischer
dentro de mí con vestigios tomados del sol! Y propicio sopla el mundo de las imágenes
Randall Fischer
y el mañana exhibe totalmente desnudo su pecho marcado por la inmutable estrella
Fred Wessel
que anochece la mirada como cuando va a agotar un firmamento.
Katarzyna Rzontkowska
¡Oh no florezcas más en los párpados!
Katarzyna Rzontkowska
¡Oh no remuevas más en las matas del sueño!
Marta Węgrzynowska
Sabes ¡qué suplica en los dedos el aceite enciende que guarda los portales del alba!
Wang Hongzheng
¡qué fresca revelación susurra en la espera el recuerdo convertido en hierba!
Randall Fischer
allí donde tiene esperanza el mundo ¡Allí donde el hombre no quiere sino ser hombre
en soledad y sin ningún Destino! De Orientaciones. Versión de Ramón Irigoyen
Fred Wessel
SEGUNDA NATURALEZA
I
¡Sonrisa! ¡Su princesa quiso nacer bajo la dinastía de las rosas!
Nathalie Picoulet
II
El tiempo es rauda sombra de pájaros mis ojos de par en par abiertos entre sus imágenes
Richard S. Johnson
En torno al verdísimo triunfo de las hojas las mariposas viven grandes aventuras
Liu Zhi
Mientras la inocencia se desviste de su última mentira
Richard S. Johnson
Dulce aventura, dulce la vida.
Randall Fischer
III
EPIGRAMA
Antes que mis ojos
fuiste luz antes que el Amor amor y cuando el beso te prendió mujer
De Orientaciones. Versión de Ramón Irigoyen
Giorgio Brunacci
Y ahora disfrutemos del encuentro que supuso llevar los versos de Elitis a la música de Mikis Theodorakis. En este recital escuchamos las voces de Mikis Theodorakis y Lolita Iliopoúlou.Magia, filosofía metafísica profunda, mística, belleza, Grecia y la historia de los hombres y del mar. Una joya, pura excelencia.
Poesía: Monograma. 1ª PARTE
Poesía: Monograma. 2ª PARTE
Espero que hayáis disfrutado de los altos sitios de Creta. Os dejo desde la contemplación de la belleza.
Svetlananació en la Ucrania soviética pero pronto su familia se
estableció en Bielorrusia. Allí estudió periodismo, en la Universidad
de Minsk. Una vez licenciada inició su carrera profesional como profesora de historia y de alemán, dedicándose en seguida al periodismo.
Apadrinada literariamente por el escritor bielorruso Alés Adamóvich, comenzó su personalísimo estilo literario con la novela La guerra no tiene rostro femenino (1983), en él aúna la narrativa a la crónica periodística, llegando a formar un collage, que recoge testimonios de las distintas vivencias que ella anota como entrevistas, transformada en reportera-novelista mientras viajaba por toda la Federación rusa. Novela que nos ofrece en primera persona las experiencias de mujeres rusas durante la segunda guerra mundial. Precisamente su adaptación dramatizada y representación teatral en Moscú en 1985 fue un punto fundamental de aperturismo, de la Glásnov iniciada por Mihail Gorvachov.
Periodista y escritora, Alexiévich ha retratado en
lengua rusa la odisea, el drama humano, el sufrimiento que utiliza el testimonio descarnado de la primera persona o del monólogo. Así, con una técnica original, utilizando a veces, inclusi, voces, a modo de coro griego, relata Svetlana, diversosacontecimientosdel ser humano durante nuestra historia coetánea: la segunda guerra mundial, la guerra de Afganistán, la caída de la Unión soviética o la explosión de Chernóbil.
Con su crítica directa se enfrentó al régimen autoritario y a la censura de presidente de Bielorrusia: Alexander Lukashenko, de modo que abandonó Bielorrusia en el 2000, viviendo en París, Gotenburgo y Berlín. En 2011 volvió a Minsk.
Conozcamos ya a esta valentísima escritora, de la mano de sus descarnadas palabras, de sus maravillosas novelas y rindámosle el homenaje que merece la periodista y la narradora.
¡Enhorabuena Svetlana! Tu testimonio literario ha contribuido a liberar el sufrimiento de muchas personas. Gracias por tu profundo compromiso.Leámos ya algunos fragmentos de sus novelas:
Tigran Tsitoghdzyan
La guerra no tiene rostro femenino (1983)
Anya Grubina. Doce años. Ahora es artista. Vive en Minsk. Soy
una niña de Leningrado. Nuestro papá murió durante el bloqueo. Mamá nos
salvó a los niños. [...]
Richard Morin
Slavik nació en 1941. ¿Qué edad tenía cuando
comenzó el bloqueo? Seis meses, solo seis meses. Ella nos salvó al enano
y a los otros tres. Pero perdimos a papi. En Leningrado los papás de
todos se morían primero; pero las mamás quedaban, probablemente no les
permitían morir. ¿Con quién nos dejarían?
Panayiotis Beldekos
Pero los padres nos dejaban
con las madres. De Leningrado nos llevaron a los Urales, a la ciudad de
Karpinsk. Se llevaron a toda nuestra escuela. En Karpinsk corrimos al
parque de inmediato: no caminamos sino que nos lo comimos... Nos gustó
en particular el alerce con sus agujas como plumas... ¡es delicioso!
Mordisqueamos los brotes de los pinos pequeños y masticamos el pasto.
Desde el bloqueo conocía todos los pastos comestibles; en el parque de
Karpinsk había muchos amargos.
De Es Schwertberger
Era el año 1942, también en los
Urales había hambruna. En la casa de los niños todos éramos de
Leningrado, y era terriblemente difícil, no nos pudieron alimentar
durante largo tiempo.
De Es Schwertberger
No recuerdo quién fue el primero en la
casa de los niños que vio a los alemanes. Cuando vi a mi primer alemán
supe de inmediato que era un prisionero, que estaban trabajando fuera
del pueblo en las minas de carbón.
De Es Schwertberger
Hasta el día de hoy no entiendo por qué vinieron a la casa de los niños, por qué a la de los de Leningrado.
Tigran Tsitoghdzyan
Cuando
lo vi, no dijo nada. Acabábamos de terminar el almuerzo, y obviamente
yo olía todavía a comida. Se quedó parado cerca de mí, olió el aire y su
mandíbula se movió involuntariamente, como si estuviera masticando
algo, y trató de agarrarlo con las manos. Trató de parar. Pero se movía y
se movía. Yo realmente no soportaba ver a una persona con hambre. No
podía mirarlo. Para nosotros, para todos nosotros, era como una
enfermedad. Corrí y llamé a las niñas; alguien tenía un pedazo de pan, y
se lo dimos.
Graeme Wilcox
No dijo nada, sólo nos agradeció: "Danke schön.
Danke schön". Sabíamos cuando venían, uno o dos. Corríamos con lo que
teníamos. Cuando me tocaban las tareas de la cocina, les dejaba mi
pedazo de pan del día y a la noche raspaba las ollas. Todas las niñas
les dejaban algo, pero no recuerdo si los niños les dejaban algo.
Nuestros niños tenían hambre constantemente, la comida nunca les
alcanzaba. Las maestras nos reprendieron, porque inclusive las niñas
solíamos desmayarnos de hambre, de todos modos dejábamos comida en
secreto para esos prisioneros.
Christopher David White
LOS CHICOS DEL ZINC (1989)
Un día llevamos a
una muchachita. Había ido a Minsk a comprar algo de comida para su
madre. Tenía una bolsa grande de la que asomaban cabezas de pollo,
recuerdo, y una redecilla llena de pan. Su made la esperaba en el pueblo. O mejor dicho, de pie en la puerta del jardín, llorando. "¡Mamá!" La niña corrió hacia ella. "Ay,
mi amor. Recibimos una carta. Nuestro Andrei en Afganistán. Ohhh... lo
mandan a casa, como hicieron con Ivan Fedorinov. Un muchachito necesita
una tumba pequeña, ¿no es así como dicen? Pero mi Andrei era grande como
un roble, medía más de seis pies" [...]
Dina Brodsky
¿De qué habla la gente
en este momento, siete años ya en guerra? ¿De qué escriben en los
diarios? Sobre nuestro déficit comercial y asuntos geopolíticos como
nuestros intereses imperiales y nuestra frontera sur.
Tigran Tsitoghdzyan
Pero escuchamos
los rumores sobre esas cartas que llegan a esos apartamentos mal
construidos en los pueblos, y a casitas de campo pintorescas... cartas a
las que poco más tarde les siguen los ataúdes de zinc, demasiado
grandes para que quepan en esas conejeras que construyeron en la década
de 1960. (Las Kruschev, las llaman.)
Tigran Tsitoghdzyan
Se espera que las madres, postradas
de dolor sobre los ataúdes de metal frío, se recompongan y den
discursos en sus comunidades, inclusive en las escuelas, para exhortar a
que otros muchachos "cumplan con su deber patriótico". Los artículos
periodísticos que mencionan las bajas sufren censura sin piedad.
Tigran Tsitoghdzyan
Quieren
que creamos que "un contingente limitado de fuerzas soviéticas ayuda a
un pueblo hermano a construir el camino hacia el futuro", que están
haciendo un buen trabajo en las kishlaks (la palabra local para
pueblos), que nuestros médicos militares ayudan a las mujeres afganas a
dar a luz. Mucha gente lo cree. Los soldados de licencia llevan sus
guitarras a las escuelas y cantan sobre cosas que deberían hacerlos
llorar.
Dina Brodsky
Tuve una charla extensa con uno de ellos. Intentaba que
admitiera lo horrible de la elección: disparar o no disparar. Pero no
llegamos a ningún lado: el problema no parecía existir para él. ¿Qué
está bien? ¿Qué está mal? ¿Está bien "matar en nombre del socialismo"?
Para estos jóvenes los límites de la moral se definen en las órdenes
militares que reciben.
Dina Brodsky
Yur Karyakin escribió en una ocasión: "No
deberíamos juzgar la vida de un hombre por su percepción de sí mismo.
Esa percepción puede ser trágicamente inadecuada". Y leo algo de Kafka
sobre el hombre, irremediablemente perdido dentro de sí. Pero no quiero escribir sobre la guerra otra vez...
De Es Schwertberger
VOCES DE CHERNOBIL (1997)
Gottfried Helnwein
También vinieron otras esposas. Pero no las dejaron entrar.
Estuvieron conmigo sus madres. A las madres sí les dejaban pasar. La de
Volodia Právik no paraba de rogarle a Dios: «Llévame mejor a mí».
Panayiotis Beldekos
El profesor estadounidense, el doctor Gale —fue él quien hizo la
operación de trasplante de médula—, me consolaba: hay esperanzas, pocas,
pero las hay. ¡Un organismo tan fuerte, un joven tan fuerte! Llamaron a
todos sus parientes. Dos hermanas vinieron de Belarús; un hermano, de
Leningrado, donde hacía el servicio militar.
Gottfried Helnwein
La hermana pequeña,
Natasha, de catorce años, lloraba mucho y tenía miedo. Pero su médula
resultó ser la mejor... [Se queda callada.] Ahora puedo contarlo. Antes
no podía. He callado durante diez años... Diez años. [Calla.]
Graeme Wilcox
Cuando Vasia se enteró de que le sacarían médula espinal a su hermana menor, se negó en redondo: —Prefiero morir. No la toquéis; es pequeña.
Tigran Tsitoghdzyan
La mayor, Liuda, tenía veintiocho y además era enfermera, sabía de
qué se trataba: «Lo que haga falta para que viva», dijo. Yo vi la
operación. Estaban echados el uno junto al otro en dos mesas. En el
quirófano había una gran ventana... La operación duró dos horas.
Graeme Wilcox
Cuando acabaron, quien se sentía peor era Liuda, más que mi
marido; tenía en el pecho dieciocho inyecciones, y le costó mucho salir
de la anestesia. Aún sigue enferma, le han dado la invalidez... Había
sido una muchacha guapa, fuerte... No se ha casado...
Graeme Wilcox
Yo iba corriendo de una sala a otra, de verlo a él a visitarla a
ella. Él no se encontraba en una sala normal, sino en una cámara
hiperbárica especial, tras una cortina transparente, donde estaba
prohibido entrar. Había unos instrumentos especiales para, sin atravesar
la cortina, ponerle las inyecciones, meterle los catéteres... Y todo
con unas ventosas, con unas tenazas, que yo aprendí a manejar. A extraer
de allí... Y llegar hasta él... Junto a su cama había una silla
pequeña.
Tigran Tsitoghdzyan
Entonces se empezó a encontrar tan mal que ya no podía separarme
de él ni un momento. Me llamaba constantemente: «Liusia, ¿dónde estás?
¡Liusia!». No paraba de llamarme.
Graeme Wilcox
Las otras cámaras hiperbáricas en que se encontraban nuestros
muchachos las cuidaban unos soldados, porque los sanitarios civiles se
negaron a ello, pedían unos trajes aislantes. Los soldados sacaban las
cuñas. Limpiaban el suelo; cambiaban las sábanas. Lo hacían todo. ¿De
dónde salieron aquellos soldados? No lo pregunté... Solo existía él.
Él... Y cada día oía: «Ha muerto...». «Ha muerto...» «Ha muerto
Tischura.» «Ha muerto Titenok.» «Ha muerto...» Como martillazos en la
sien.
De Es Schwertberger
Hacía entre veinticinco y treinta deposiciones al día. Con sangre y
mucosidad. La piel se le empezó a resquebrajar por las manos, por los
pies. Todo su cuerpo se cubrió de forúnculos. Cuando movía la cabeza
sobre la almohada, se le quedaban mechones de pelo. Y todo eso lo sentía
tan mío. Tan querido... Y ..
Dina Brodsky
OTRO FRAGMENTO DE:
VOCES DE CHERNOBIL (1997)
El fallecimiento
Una noche estoy sentada a su lado en una silla. A las ocho de la
mañana: "Vasia, salgo un rato. Voy a descansar un poco". Él abre y
cierra los ojos: me deja ir. En cuanto llego al hotel, a mi habitación y
me acuesto en el suelo -no podía echarme en la cama, de tanto que me
dolía todo-, que llega una auxiliar: "¡Ve! ¡Corre a verlo! ¡Te llama sin
parar!". Pero aquella mañana Tania Kibenok me lo había pedido tanto, me
había rogado: "Vamos juntas al cementerio. Sin ti no puedo". Aquella
mañana enterraban a Vitia Kibenok y a Volodia Právik.
De Es Schwertberger
Era muy amigo de Vitia. Dos familias amigas. Un día antes de la
explosión nos habíamos fotografiado juntos en la residencia. ¡Qué guapos
se veían allí nuestros maridos! Alegres. El último día de nuestra vida
pasada. La época anterior a Chernóbil. ¡Qué felices éramos!
De Es Schwertberger
Vuelvo del cementerio, llamo a toda prisa a la enfermera: "¿Cómo
está?". "Ha muerto hará unos quince minutos". ¿Cómo? Si he pasado toda
la noche a su lado.
Nikolai Lagoida
¡Si sólo me he ausentado tres horas! Estaba junto a
la ventana y gritaba: "¿Por qué? ¿Por qué?"
Tigran Tsitoghdzyan
Miraba al cielo y gritaba.
Todo el hotel me oía. Tenían miedo de acercarse a mí. Pero me recobré y
me dije: ¡Lo veré por última vez! ¡Lo iré a ver! Bajé rodando las
escaleras. Él seguía en la cámara, no se lo habían llevado.
De Es Schwertberger
Sus últimas palabras fueron: "¡Liusia! ¡Liusia!". "Se acaba de ir.
Ahora mismo vuelve", lo intentó calmar la enfermera. Él suspiró y se
quedó callado.
De Es Schwertberger
Ya no me separé de él. Fui con él hasta la tumba. Aunque lo que
recuerdo no es el ataúd, sino una bolsa de polietileno. Esa bolsa. En la
morgue me preguntaron: "¿Quiere que le enseñemos cómo lo vamos a
vestir?". "¡Sí, quiero!". Le pusieron el traje de gala, y le colocaron
la visera sobre el pecho. No le pusieron calzado. No encontraron unos
zapatos adecuados, porque se le habían hinchado los pies. En lugar de
pies parecía tener unas bombas. También cortaron el uniforme de gala, no
se lo pudieron poner.
De Es Schwertberger
El cuerpo deshecho
Tenía el cuerpo entero deshecho. Todo él era una llaga sanguinolenta.
En el hospital los últimos dos días, le levantaba la mano y el hueso se
le movía, el hueso le bailaba, se le había separado la carne. Pedacitos
de pulmón, de hígado le salían por la boca. Se ahogaba con sus propias
vísceras. Me envolvía la mano con una gasa y la introducía en su boca
para sacarle todo aquello de dentro. ¡Esto no se puede contar! ¡Esto no
se puede escribir! ¡Ni siquiera soportar!Todo esto tan querido... Tan
mío. Tan... No le cabía ninguna talla de zapatos. Lo colocaron en el
ataúd descalzo.
Ante mis ojos. Vestido de gala, lo metieron en una bolsa de plástico y
la ataron. Y, ya en esta bolsa, lo colocaron en el ataúd. También el
ataúd, envuelto en otra bolsa. Un celofán transparente, pero grueso,
como un mantel. Y ya todo esto lo introdujeron en un féretro de zinc.
Apenas lograron meterlo dentro. Sólo quedó el gorro encima.
De Es Schwertberger
Vinieron todos. Sus padres, los míos. Compramos en Moscú pañuelos
negros. Nos recibió la comisión extraordinaria. A todos nos decían lo
mismo: no podemos entregaros los cuerpos de vuestros maridos, no podemos
daros a vuestros hijos, son muy radiactivos y serán enterrados en un
cementerio de Moscú de una manera especial.
De Es Schwertberger
En unos féretros de zinc
soldados, bajo unas planchas de hormigón. Deben ustedes firmarnos estos
documentos. Necesitamos su consentimiento. Y si alguien, indignado,
quería llevarse el ataúd a casa, lo convencían de que se trataba de unos
héroes, decían, y ya no pertenecen a su familia. Son personas
oficiales. Y pertenecen al Estado.
De Es Schwertberger
Subimos al autobús. Los parientes y unos militares. Un coronel con
una radio. Por la radio oía: "¡Esperen órdenes! ¡Esperen!". Estuvimos
dando vueltas por Moscú unas dos o tres horas, por la carretera de
circunvalación. Luego regresamos de nuevo a Moscú.
Jansson Stegner
Y por la radio: "No
se puede entrar en el cementerio. Lo han rodeado los corresponsales
extranjeros. Aguarden otro poco". Los parientes callan. Mamá lleva el
pañuelo negro. Yo noto que pierdo el conocimiento.
De Es Schwertberger
Me da un ataque de histeria: "¿Por qué hay que esconder a mi marido?
¿Quién es? ¿Un asesino? ¿Un criminal? ¿Un preso común? ¿A quién
enterramos?". Mamá me dice: "Calma, calma, hija mía". Y me acaricia la
cabeza, me toma de la mano. El coronel informa por la radio: "Solicito
permiso para dirigirme al cementerio. A la esposa le ha dado un ataque
de histeria"...
Amigos, espero que hayáis disfrutado de este viaje de dolor, de compromiso, de valentíay, por supuesto, de literatura. Será muy difícil que Svetlana no viaje ya siempre en nuestro corazón.
Svetlana recibe el Premio Nobel
Aquí os dejo con una entrevista que se le hizo en 2014 en la televisión italiana. Es una pena que no contemos prácticamente con traducciones de sus obras ni con entrevistas con subtítulos al español. De momento procuraremos seguir esta entrevista para conocerla. Esperemos que después de haberse convertirdo en la ganadora del Premio Nobel de Literatura en el 2015 se le dé el sitio que merece y encontremos más oportunidades de disfrutar de sus palabras traducidas.