domingo, 15 de marzo de 2015

15 DE MARZO DE 2015: 99 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE BLAS DE OTERO

Queridos amigos:

Nuestro extraordinario poeta Blas de Otero nació en Bilbao, el 15 de marzo de 1916 y falleció en Madrid, concretamente en Majadahonda, el 30 de junio de 1979. 

Blas de Otero es uno de los más importantes representantes de la poesía desarraigada, así como de la poesía social en España tras la guerra civil.

Fijaos en la fuerza de sus composiciones. En sus primeras obras abundan aún las formas clásicas como el soneto, aunque ya hace incursión el verso libre, que será su preferido más adelante.

Empecemos con algunos poemas del primer ciclo de su poesía, en la etapa desarraigada, con Ángel fieramente humano, que publica en 1950, Redoble de conciencia en 1951, y Ancia, recogiendo poemas anteriores, así como otros inéditos, que publica en 1958:



 
Michael Freed

   




HOMBRE


Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.


Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.


Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.


Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!



                                                                                De Ángel fieramente humano




Daniel Catalano



LA TIERRA

Un mundo como un árbol desgajado.
Una generación desarraigada.
Unos hombres sin más destino que
apuntalar las ruinas.
 

Romper el mar
en el mar, como un himen inmenso,
mecen los árboles el silencio verde,
las estrellas crepitan, yo las oigo.


Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huir
—ese río del tiempo hacia la muerte—.


Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contramuerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos.
 

Pero la muerte, desde dentro, ve.
Pero la muerte, desde dentro, vela.
Pero la muerte, desde dentro, mata.


...El mar —la mar—, como un himen inmenso,
los árboles moviendo el verde aire,
la nieve en llamas de la luz en vilo...

      
                                                                          De Ángel fieramente humano




Shaun Richards



CÁNTICO 

Es a la inmensa mayoría, fronda
de turbias frentes y sufrientes pechos,
a los que luchan contra Dios, dehechos
de un solo golpe en su tiniebla honda.


A ti, y a ti, y a ti, tapia redonda
de un sol con sed, famélicos barbechos,
a todos, oh sí, a todos van, derechos,
estos poemas hechos carne y ronda.

Oídlos cual al mar. Muerden la mano
de quien la pasa por su sirviente lomo.
Restalla al margen su bramar cercano

y se derrumban como un mar de plomo.
¡Ay, ese ángel fieramente humano
corre a salvarnos, y no sabe cómo!

                                                      De Redoble de conciencia




Tai Schierenberg




ENTONCES Y ADEMÁS


Cuando el llanto, partido en dos mitades,
cuelga, sombríamente, de las manos,
y el viento, vengador, viene y va, estira
el corazón, ensancha el desamparo.


Cuando el llanto, tendido como un llanto
silencioso, se arrastra por las calles
solitarias, se enreda entre los pies,
y luego suavemente se deshace.


Cuando morir es ir donde no hay nadie,
nadie, nadie; caer, no llegar nunca,
nunca, nunca; morirse y no poder
hablar, gritar, hacer la gran pregunta.


Cuando besar una mujer desnuda
sabe a ceniza, a bajamar, a broza,
y el abrazo final es esa franja
sucia que deja, en bajamar, la ola.


Entonces, y también cuando se toca
las dos manos el vacío, el hueco,
y no hay donde apoyarse, no hay columnas
que no sean de sombra y de silencio.


Entonces, y además cuando da miedo
ser hombre, y estar solo es estar solo,
nada más que estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse sólo.


                                                                                                         De Ancia




Amy Smartele




Su segundo ciclo poético pretender dejar atrás sus angustias personales, existenciales, metafísicas, y superar su íntima zozobra volcándose en el compromiso social. Así, Pido la paz y la palabra se publica en 1955, En castellano lo publica en 1959 y Que trata de España en 1964.


PIDO LA PAZ Y LA PALABRA

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

                                                         De Pido la paz y la palabra





Loui Jover




A LA INMENSA MAYORÍA


Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

 Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad.  Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.


                                                       De Pido la paz y la palabra





William Chad Willsie




EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.


                                                         De Pido la paz y la palabra









En el principio, musicalizada por Paco Ibáñez





Michael Freed



 ...Porque la mayor locura que puede
hacer un hombre en esta vida es
dejarse morir, sin más ni más...
Sancho
(Quijote, II, cap. 74)




 ME LLAMARÁN, NOS LLAMARÁN

1

Me llamarán, nos llamarán a todos.
Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
a ser trizados ¡zas! por una bala.
Bien lo sabéis. Vendrán
por ti, por ti, por mí, por todos
y también
por ti.
(Aquí
no se salva ni dios. Lo asesinaron.)
Escrito está. Tu nombre está ya listo,
temblando en un papel. Aquél que dice:
abel, abel, abel... o yo, tú, él...



 

Me llamarán, nos llamarán, musicalizada por Paco Ibáñez


2

Pero tú, Sancho Pueblo.
pronunciarás anchas sílabas,
permanentes palabras que no lleva el viento...


                                                        De Pido la paz y la palabra




Daniel Catalano
  


AQUÍ TENÉIS MI VOZ

Aquí tenéis mi voz
alzada contra el cielo de los dioses absurdos,
mi voz apedreando las puertas de la muerte
con cantos que son duras verdades como puños. 

Él ha muerto hace tiempo, antes de ayer. Ya hiede.
Aquí tenéis mi voz zarpando hacia el futuro.
Adelantando el paso a través de las ruinas,
hermosa como un viaje alrededor del mundo.

Mucho he sufrido: en este tiempo, todos
hemos sufrido mucho.
Yo levanto una copa de alegría en las manos,
en pie contra el crepúsculo. 

Borradlo. Labraremos la paz, la paz, la paz,
a fuerza de caricias, a puñetazos puros.
Aquí os dejo mi voz escrita en castellano.
España, no te olvides que hemos sufrido juntos.


                                                                    De En castellano


 
Amy Swartele




Campo de amor

Si me muero, que sepan que he vivido
luchando por la vida y por la paz.
Apenas he podido con la pluma,
apláudanme el cantar.


Si me muero, será porque he nacido
para pasar el tiempo a los de atrás.
Confío que entre todos dejaremos
al hombre en su lugar.


Si me muero, ya sé que no veré
naranjas de la china, ni el trigal.
He levantado el rastro, esto me basta.
Otros ahecharán.


Si me muero, que no me mueran antes
de abriros el balcón de par en par.
Un niño, acaso un niño, está mirándome
el pecho de cristal.



                                                           De Que trata de España



Amy Swartele



A partir de 1965 encontramos un cambio en la trayectoria poética del escritor. Así, Historias fingidas y verdaderas, Hojas de Madrid con la galerna.  

En muchos de sus versos vuelve a preguntarse sobre la esencia de lo poesía, en parte desencantado porque "la inmensa mayoría no lee poesía" y refleja una preocupación formal muy interesante, que anuncia una nueva preocupación estilística.

 

Rabecca Signoriello



HISTORIAS FINGIDAS Y VERDADERAS

Estas historias que se acercan tanto
a la verdad, son puro fingimiento:
no ostentan otro firme fundamento
que la verdad que veo y toco en cuanto

escribo y finjo que soñé: vi tanto,
tanta realidad se llevó el viento,
que imaginé ya fútil aspaviento
vida, sueño, verdad, historia, espanto.

Nací en España, y en España apenas
engendra la razón sino hórreos sueños
y lo que existe, existe a duras penas.
 
Tal fue la historia de mi vida: imagen
real y semejanza de los sueños
de mi patria. Compruébenlo, barajen.


                                        De Historias fingidas y verdaderas



Shaun Richards



TU SENO IZQUIERDO

Cuántos problemas tiene el mundo, el hombre, el espíritu santo.
Si no hubiera problemas habría que inventarlos a fin de resolverlos.
Es el problema por el problema -algo así como el arte por el arte.
Imagínese un mundo liso, alisado, superficial, sin problemas.
Tan aburrido como el cielo.
como una mujer junto a una estufa.
Yo amo los problemas como a tu seno izquierdo.
Sólo para acariciarlo.



                                           De Hojas de Madrid con la galerna


 
John Meyer


Espero, amigos, que hayáis disfrutado de este paseo literario de la mano de uno de los más grandes: Blas de Otero. En homenaje a una de las voces más personales, a un poeta único, cuya lectura siempre nos hace estremecer, sea en su búsqueda metafísica, en su compromiso social, en su angustia interior o en su afán por crecerse ante la vida, aprender y disfrutar.

Hasta pronto. Un beso.

 ...






sábado, 28 de febrero de 2015

LA DAMA DEL ALBA: UN ACERCAMIENTO AL PSICOANÁLISIS

Queridos amigos:


Quisiera hablaros de una obra de teatro extraordinaria, maravillosa y mágica: La dama del alba de Alejandro Casona. Una historia dedicada a Asturias y a sus gentes, comprometida con su entorno social. Con aquellos que se ganan la vida con las duras tareas del campo o con los que gastan su salud o su vida en la mina.


John Everett Millais


Es un orgullo haber leído con vosotros esta obra y será un placer compartir vuestras opiniones, vuestra lectura más personal y las conclusiones pertinentes.

Bien, empecemos hablando de cuánta belleza encontramos en este drama. La poesía de la vida y de la muerte, encarnada en la propia protagonista que encarna la Peregrina y que le regala su título a la obra. La lírica encarnada en símbolos se nos ofrece fascinante. Y este drama se constituye en obra maestra en cuanto a la fuerza mítica de sus significados ocultos.




Alex Alemany


¿Qué os parece si analizamos algunos de ellos?


Alex Alemany


El número siete, es un número que podemos recordar en muchos cuentos de hadas o cuentos populares, como en Blancanieves y los siete enanitos. Fijaos que en este cuento, Blancanieves se refugia en un estadio preedípico, huyendo de la malvada madrastra disfrazada que le ofrece la manzana roja. Blancanieves, blanca y pura como la nieve, aunque ya de labios rojos, se resiste al cambio de la pubertad, al crecimiento y se refugia en la amistad de los siete enanitos. Son hombres, pero no son peligrosos, porque son pequeñitos, enanitos, es decir, no son vistos con su carga masculina, de la cual huía Blancanieves. Una vez que Blancanieves come la manzana, muere (muere como niña) y reposa en un ataúd de cristal (solo se ha transformado como un gusano en crisálida). Y, así,  será el beso del príncipe, el hombre, el que al removerla la devuelva a la vida, superando su miedo al crecimiento y a la pulsión sexual. 


 
John Dickson ßattenn




Y ello, es posible, cuando ha pasado por el camino del número siete, los siete grados de conocimiento que todos debemos superar. El número siete nos resulta muy familiar: siete son los días de la semana, siete, las notas músicales, los pecados capitales o los arcángeles (referencia indispensable en una obra del contexto espacio-temporal como la que nos ocupa).



Jean Marie Poumeyrol


Así es, de la misma manera, Telva, ha perdido a sus siete hijos en la mina, ha superado todos y cada uno de sus miedos que la atan a la vida, en ese sentido está ya purificada y es libre, no quiere a la dama del alba: "No me gustan nada las mujeres que hacen misterios y andan solas de noche por los caminos". Conoce el lado femenino y oscuro de la vida, pero no teme por sí misma, porque ella de alguna manera es ya intocable, ha superado a la propia muerte a través del dolor.

 
Juan Manuel Fuentes de Lama



 Y, por tanto, su situación es la de mirar desde una altitud privilegiada la degradación y los vicios humanos, por eso, censura las habladurías de la tabernera y todos los parloteos del pueblo referentes a lo que ocurre en su casa, que en realidad no es suya, ella es solo una sirvienta, y sin embargo... parece erigirse en la verdadera ama, de facto, pues representa a la conciencia que es ya la que dirige a la familia, después de haber recorrido el camino del dolor y del sufrimiento.



Jean Marie Poumeyrol


Siete lunas, son las que anuncia la Peregrina que deben pasar para que vuelva a visitar a la familia, es decir, casi siete meses, que servirán de transformación a todos y cada uno de los miembros de la familia para aceptar la muerte y resurrección de Angélica en Adela. 
 
 
Alexandre Cabanel



¿Cuál sera la fecha de su regreso, que representará el paso de las siete lunas? Nada menos que la noche de San Juan, la noche mágica, la noche donde las mocitas piden novio, la noche donde son engendrados tantos hijos, la noche más larga del año, el triunfo de la luz sobre las tinieblas, un espacio simbólico único para que la sombra se acorte y sea proyectada con toda nitidez por el consciente: el solsticio de verano.
  



 
A coger el trébole por Víctor Manuel y Amancio Prada



¿Y siete meses antes en qué noche nos encontramos, fecha que nuestro inconsciente conoce?

 
Alexandre Cabanel



Una noche de noviembre, aunque en ningún momento se menciona, rápidamente nuestro conocimiento interior se ha hecho cargo de que la noche en que llega la Peregrina buscando el calor del hogar, el de la chimenea y el de la familia, el cariño del abuelo y de las mujeres de la casa, así como los juegos, la bondad y el candor de los niños, es una noche de invierno, larga y fría, momento de introspección, de oscuridad.

 
Alex Alemany


 Madre, Abuelo, Angélica, Martín, Andrés, Falín y Dorina. Sobre ellos la voz de la conciencia: Telva, y de visita la Peregrina. Son siete los personajes que forman el núcleo de la familia. Cuando aparece Adela, son ocho, por tanto, si Adela se incorpora, encontramos un desequilibrio que debe ser compensado con la muerte de Angélica para que vuelvan a ser siete.
 

Jean-Pierre Leclercq


El río, es el lugar donde desaparece Angélica, la hija mayor. Y lugar donde aparece Adela, que es salvada por Martín de morir ahogada. El río volverá a dar refugio a Angélica, cuando realmente muera, con una apariencia milagrosa en su cuerpo conservado. 

 
Shanna Garielle


Como dijo Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre

"Nuestras vidas son los ríos 
que van a dar a la mar, 
que es el morir". 


Rocío Verdejo

El río, es la vida misma, que nos lleva a la muerte irremediablemente, sin poder frenar el curso del agua ni de los acontecimientos que nos sacuden, de los errores, que todos como humanos cometemos. 

 
Rocío Verdejo


Que nos ofrece el espejo de nuestros amores y desamores, de las pasiones, de las, a menudo, tensas relaciones familiares, del reflejo de las mujeres que tenían que ir a lavar en él, esclavas de una condición, de la que no podían escapar y que un peso de siglos avalaba. Así le dice Telva a Dorina: 


 "Tienes que ir aprendiendo. Pronto serás mujer… y eres la única de la casa."


Jean-Pierre Leclercq


El río es el lugar de los desheredados, de los hijos de padres sin honra como el Lazarillo de Tormes, de todos aquellos que lo han perdido todo, que están desposeídos de cualquier bien material, así como de la protección de la sociedad, como lo pueda estar una mujer cuando contravenga las normas establecidas, aunque estas la sumerjan en un río de sumisión y de falta de deseo, que es falso, absolutamente irreal.

 
Alex Alemany



Es decir, desde un enfoque psicoanalítico, Angélica y Adela son la misma persona. 

 
Jean-Pierre Leclercq



Dos caras de una misma moneda que se enfrentan a la sociedad y a sus circunstancias de un modo totalmente distinto, pero que en su psique, común y única denuncian un hecho y confluyen en un mismo destino.

 
Jean-Pierre Leclercq

  

Angélica, la mujer angelical, asexuada, en realidad, no lo es. Es una mujer con deseos, pasiones y pulsiones, y por lo tanto un ángel caído.  

 
John Dickson Batten



Un ángel que cae al río de la deshonra por haber sentido deseo por un hombre distinto a aquel al que estaba prometida. 


 
Alex Alemany



¿Y si hubiera querido decirlo, expresarlo? Olvidarse de su matrimonio, ¿lo habría aceptado su familia? ¿Su madre? ¿Una conciencia de siglos como la que representa Telva? ¿La sociedad? ¿Las mujeres y los hombres del pueblo? ¿Ella misma? 

 
Alex Alemany



 ¿Y si el hombre con el que se escapa Angélica, el hombre por el que abandona su esposo y con el que comete infidelidad no existiera? Fuera solamente una visión interior de la virilidad que buscaba Angélica? ¿Ello le estaría permitido? Pues seguramente tampoco. Parece que los deseos desinhibidos, explícitos, aun en el propio matrimonio, son un instinto desbocado que conduce al desastre, a la condena, a la censura, propios solo de animales irracionales en una marcha frenética.


 
Alex Alemany



Por supuesto que no, en su conciencia es culpable, y su ejecución deberá ser llevada a cabo por otra mujer, la dama del alba, la que llega después de la noche de los instintos, la muerte purificadora de pulsiones y deseos, del sexo de las mujeres. 
 

 
Stephen Early


La muerte liberadora, que en realidad mata solo una parte de sí misma, que la permite seguir viviendo, como la mujer dócil, entregada al marido, a su familia, a su tierra, a su conciencia y las creencias de siglos y siglos, aquella que será "buena madre y esposa, de educación religiosa": Adela, (nombre germánico que significa "noble"), la de la noble entrega, olvidando sus resquicios interiores, más profundos y más prohibidos, que será salvada del río, como si nada hubiera pasado, como si su inmersión en las aguas fuera algo inexistente. Y sin embargo, ha ocurrido, ese viaje al averno, al hades, al subconsciente, es real, aunque solo constituirá en el  plano consciente, para el "yo" un recuerdo de la sombra, del "ello".  


 
Daniel Hughes



Si jugamos con el nombre "Adela", podemos hablar de Leda, personaje mitológico, mujer que provoca la pasión de Zeus, y mientras ella caminaba junto al río Eurotas, Zeus transformado en cisne la posee. 

 
Thomasz Rut: Leda



Esa misma noche, Leda yace con su esposo, Tindáreo. De tal suerte que Leda pondrá dos huevos, de los cuales nacerán Helena de Troya y Clitemnestra, así como los Dióscuros, Cástor y Pólux. 


 
Thomas R. Horn: Leda



Helena y Pólux serán inmortales, mientras que Clitemnestra y Cástor serán mortales.


Andrea Del Sarto: Leda


Así como Leda pasea por el río donde es poseída por un dios, Angélica desaparece en el río, en el cual precisamente, aparecerá Adela. 

 
Gustave Moreau: Leda



De igual manera que de la estirpe de Leda surge la vida inmortal y la mortal


 
Alex Alemany



Angélica-Adela siempre guardará un recuerdo, aunque escondido e inconsciente sobre el paso hacia sus pulsiones ocultas, sus culpas sobre aquello que condena el "super-yo" en determinado contexto social, como es el caso en la situación de la mujer. Qué bellísimo simbolismo, a su vez, que sea Martín, en su caballo cuatralbo, desbocado y amenazado de muerte el que represente las pulsiones descontroladas de las que debe salvar a Angélica-Adela. Y de esa manera, nacerá Adela dando muerte a Angélica.



Alex Alemany


Eso sí, Angélica-Adela recordará con un dolor profundo el paso por el mundo del Hades, mundo del subconsciente, mundo del "ello", así como Isis nunca olvidará el breve lapso de tiempo en el que su adorado hijo Horus estuvo muerto hasta que volvió a la vida.
 
 
Isis con su hijo Horus en brazos: Brooklyn Museum


En el nombre de Martín, el de Narcés, se ocultan varios mensajes, su complemente aposicional en forma de anagrama nos habla de "carnes", o de "nascer" igual a "nacer". 


 
Jean Marie Poumeyrol



Y así, es como debe renacer Adela, asumiendo su pulsión, oculta, pero real y verdadera, así aprenderá a superarla Martín y así debemos renacer todos los lectores y público de la obra dramática, renacidos, purificados por las aguas bendecidas por un San Juan Bautista que santifica las uniones sentimentales y las sexuales, como nos aclara Telva, cuando alude a los nacimientos a los nueves meses de San Juan, por cierto fecha en la que empieza la primavera.


 
Daniel Hughes



La dama del alba, la Muerte, la Peregrina, es una mujer dulce, tierna, que añora el calor de la vida, y que tiene miedo a enamorarse porque aquel del que se queda prendada, siente oprimidos sus miembros, desfallece y muere.


Christoph Schwartz: Rapto de Perséfone por Hades



Es la habitante del mundo de la psique oculta, que desea asomarse al consciente y anhela cariño, amor, contacto humano, de ellos se nutre, durante un tiempo, durante el tiempo que a Perséfone o Proserpina le es dado volver a visitar a su madre Demeter o Ceres, para después volver a habitar el inframundo con su esposo Hades o Plutón. 


John William Waterhouse: Perséfone



Ama la belleza, que destruye a su paso y su estela de tragedia es para ella misma insoportable


 
John William Waterhouse: Perséfone



Todos sus padecimientos se los confiesa al abuelo, que ya conoce la vida, el tránsito de las alegrías y los sufrimientos, e intenta hacer de él un amigo. Así será, después de llevarse la parte de Angélica-Adela que a la familia, y a la sociedad en su extensión no gusta, contará con la simpatía del abuelo.


 
Daniel Hughes



La madre de Angélica-Adela, descansa, por fin, tranquila, cuando se puede dar tierra al cadáver de las ideas que no le gustan, que no entiende ni admite. 

 
Silvia Camporesi



Como la sufrida Deméter, transigirá en tener durante los nueve meses del año (la gestación) a su hija con ella, y soportará con paciencia la inmersión de nuevo en las sombras de lo ocurrido, y que siempre volverá a ocurrir, como el ciclo de las estaciones: el hecho de que las pulsiones de la sombra existen.


 
Daniel Hughes



En fin, los tres niños, hermanos pequeños de Angélica-Adela, simbolizan como el habitual número tres de los cuentos populares: el "yo", el "super-yo" y "el ello", de resonancia freudiana.


Donato Giancola


 La transformación de la sombra en luz, en una Angélica adornada de flores e incorrupta, purificada por el río, que confluye con una Adela vibrante, enamorada y ardiente de deseo en la noche de San Juan, recibirá la mágica influencia de las hogueras limpiadoras, y convertirá la simbólica historia en leyenda bajo una construcción arquetípica de resonancias míticas: Angélica ha vuelto a ser un ángel, como si no hubiera que temer a los ángeles caídos...

 
Tatjana Raum



 Es inevitable el recordatorio de una de las heroínas literarias más célebres: Ofelia. Personaje creado por Shakespeare en Hamlet. Ofelia muere a causa de la pena por el asesinato de su padre, Polonio y del abandono que siente por parte de su amante Hamlet. De manera que tras entonar unos cantos sobre la virginidad de una doncella, parece caer al agua de manera accidental y decide ahogarse. En este caso el agua parece purificar su imagen virginal y pura. Es más, los sepultureros que darán tierra al cuerpo de Ofelia cuestionarán que se deba enterrar a una joven que había decidido suicidarse.

 
John William Waterhouse





 Bibliografía:

-Sigmund Freud: Obra completa.
-Carl Gustav Jung: Obra completa.
-Bruno Bettelheim: Psicoanálisis en los cuentos de hadas.
-Clarissa Pinkola Estes: Mujeres que corren con los lobos. 


Espero con avidez vuestras impresiones y comentarios, queridos amigos, os dejo con este bellísimo canto de Víctor Manuel: Paxarinos


  
 Paxarinos de Víctor Manuel


Un beso, hasta pronto.


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