sábado, 6 de diciembre de 2014

JUAN GOYTISOLO: NUESTRO FLAMANTE PREMIO CERVANTES 2014

Queridos amigos:


Vamos a dedicarle un merecido homenaje a nuestro Premio Cervantes 2014, el grandísimo escritor Juan Goytisolo. Qué alegría nos produce que el 24 de noviembre de 2014 se le haya concedido, por parte del Ministerio de Cultura, este premio a un autor que ha dedicado su vida a la creación, que nos ha regalado extraordinarios hallazgos literarios y cuya pasión por las letras nos infunde vida y amor por los libros.


Juan Goytisolo


Goytisolo, escritor barcelonés, uno de los más importantes representantes de la Generación del 50, es autor fundamentalmente de narrativa: novelas, relatos, ensayos, libros de viajes, artículos periodísticos, pero también ha realizado alguna incursión en la poesía, amándola tanto como a la prosa.

Hombre comprometido con su país y con la política, marcado por el repudio al franquismo, tuvo que vivir la terrible pérdida de su madre con tan solo siete años en un bombardeo de la aviación nacional en 1938. 


Juan Goytisolo


Sus dos hermanos han representado también a la literatura, siendo un gran poeta, el malogrado Agustín Goytisolo, y otro excelente narrador Luis Goytisolo.

Juan Goytisolo, cuya obra estuvo censurada en España por el régimen franquista desde 1963, ha decidido vivir en un autoexilio, trabajando como asesor literario en París, profesor universitario en Estados Unidos, corresponsal de guerra en Bosnia y Chechenia. Fijando su residencia finalmente en Marrakech en 1996, tras la muerte de su esposa, arraigándose en esta ciudad de Marruecos, como estudioso y amante de la cultura árabe. 



Juan Goytisolo



Felicitemos a Juan Goytisolo, uno de nuestros grandes, importante intelectual y extraordinario escritor, por este Premio Cervantes 2014. Con todo nuestro reconocimiento Maestro, le dedicamos este humilde homenaje. Qué orgullo y qué felicidad poder disfrutar de sus obras. Gracias por su dedicación constante a la literatura, por su compromiso vital y su amor por las Letras, ¡gracias!


Theo Voorzaat


La novela Duelo en el paraíso, de 1955, es una triste y brutal metáfora de la guerra civil y los más bajos instintos del ser humano representados en unos niños que quedan dueños de una pequeña aldea en el Pirineo catalán tras la retirada de las tropas republicanas.


Kalvis Zuters

 
En la década de los 60 marcada por la ruptura con la narrativa tradicional y la búsqueda de la experimentación, arranca la Trilogía del desarraigo y la ruptura con Señas de identidad en 1966 y continúa en 1970 con Reivindicación del conde don Julián y en 1975 con Juan sin tierra, planteando una mirada crítica de la realidad española desde sus cimientos culturales, religiosos y lingüísticos. El protagonista, Álvaro, exiliado en Francia, alter ego del escritor, refleja el profundo y doloroso desarraigo de un español en la posguerra.


Adrián Martínez



Idea primera y casi obligada de los españoles recién desembarcados en el café de madame Berger, con la cabeza llena de ilusiones y proyectos y el polvo de la Península pegado aún a la suela de sus zapatos, era la creación de una Agrupación Nacional de Intelectuales en el Exilio, objetivo ambicioso y lejano cuya primera etapa debía consistir en la publicación y difusión de una revista de confrontación y diálogo, abierta a las corrientes políticas, intelectuales y artísticas del mundo moderno. 



Alfred Cosmo Colella



Desde su llegada a París, Álvaro había asistido a una docena y pico de sesiones previas, discutido durante veladas interminables el título, formato, consejo de redacción, presupuesto y colaboraciones, roto viejas amistades, intervenido en brutales exclusiones, redactado borradores y presentaciones que se habían acumulado poco a poco en los cajones de su escritorio traspapelados entre los rimeros de cartas familiares, recortes de periódicos e inútiles guiones de jamás realizadas películas. 
 
Boris Correa


Pintores cuyo único timbre de gloria estribaba en ser primos de Tapies, profesores vetustos a sueldo de pluma académica y nula, músicos que proclamaban su heroica de- cisión de no escribir una sola nota hasta la caída del Régimen, toda una extraña fauna de crustáceos amparados en sus dogmas como guerreros medievales en articulada y brillante armadura, se reunían en el café de madame Berger para discutir, criticar, desmenuzar, debatir, pronunciar anatemas feroces y redactar cartas de injuria, aquejados de una megalomanía incurable y una violenta indigestión de lecturas que se traducían, de ordinario, en el empleo de fórmulas marxistas desvalorizadas por sus múltiples y contradictorios usos o de frases invariablemente comenzadas por la primera persona del singular. 
 

Adrián Martínez


Todo candidato a director futuro del futuro parlamento de la futura España desplegaba en estas ocasiones una dilatada elocuencia, remachando las palabras como si fueran clavos _«acciones», «luchas», «masas», «desarrollo», «oligarquía», «monopolios», «recrudecimiento», «avance»_ y, arrastrado por su propia oratoria_ aprendida de otros como el Padrenuestro y repetida con saña por él_, enunciaba dog- mas sonoros y rotundos, frases solemnes y teatrales que milagrosa mente crecían como flores japonesas, se enroscaban de pronto lo mismo que boas, trepaban luego igual que bejucos y, a punto de morir ya por consunción, se escurrían aún como flexibles y ágiles enredaderas, como si nunca, pensaba Álvaro, pero que nunca, pudieran tener un final.

_La cosa está que arde, muchachos _anunciaba regularmente el último Mesías llegado de Madrid_. El ambiente de la calle es magnífico.

El sumario del primer número de la muerta y resucitada revista solía incluir un agorero análisis de la catastrófica situación española, algún ensayo amazacotado (con referencias a Engels) en defensa del realismo, una mesa redonda (y plúmbea) acerca del compromiso de los escritores, una antología de poemas broncos, de firmas más o me- nos conocidas que (por pura negligencia) Álvaro había conservado en su carpeta.

Mira la puerta rota
de la casa,
mira la negra hondura
de la Patria.

De hermano a hermano te hablo
de mis desgracias,
de la mísera madre,
terrible España.

Ay, Miguel si tú vieras
la luz pisada,
y la encina partida,
hecha una lástima.

Ando desnudo. Llega
la madrugada.

Miguel, tu ausencia duele,
pesa en el alma.
Mis pisadas resuenan
en la ancha plaza.
Se oye un tren. Alguien grita
desde la charca.
Cuando vuelva Santiago
cerrando España,
tu muerte y mis anhelos
hallarán Patria. 
 

Boris Correa


Aquellos proyectos _examinados con la perspectiva de los años_ solían tener una vida intensa pero efímera. Quien había dado a conocer la idea de la revista y su equipo de futuros colaboradores trabajaban de modo febril por espacio de noches enteras, empleando sus horas libres en inútiles visitas a imprentas y estériles peticiones de ayuda hasta el instante inevitable en que, misteriosamente, las cosas se empantanaban, los encuentros se espaciaban sin que nadie supiera a ciencia cierta por qué y el aburrimiento, la indolencia y la fatiga entraban en juego motivando que, uno tras otro, olvidasen compromisos y citas, interrumpiesen la correspondencia, aplazasen indefinidamente las decisivas e importantes reuniones. Sucedía entonces un período intermedio en que de manera implícita los ex futuros redactores evitaban encontrarse en la medida de lo posible, algo avergonzados de su propia desidia y temiendo que los reproches de los otros les obligaran a justificarse, pasado el cual, y habiendo corrido ya mucha agua bajo los puentes, volvían a saludarse de nuevo con desenvoltura, sin hablar para nada de la revista ni manifestar ninguna sorpresa ante el hecho de que los demás no evocasen el tema tampoco _como si el proyecto no hubiese existido en realidad_ felices de avistarse y discutir sobre lo divino y humano, secretamente cómplices de una frustrada e inconfesable aventura. 
 

Francesco De Grandi



De este modo _y en un lapso de tiempo relativamente breve_ Álvaro había formado parte, en calidad de crítico cinematográfico, del consejo de redacción de las revistas tituladas Cuadernos de Cultura, Hojas libres, Futuro de España, Cuadernos españoles, La piel de toro, y otras de nombre ya olvidado, y cuya característica esencial consistía en no haber sido publicadas nunca _pese al derroche inicial de energía y talentos_ por obra de esos imponderables llamados pereza, desánimo, escepticismo y abulia que secretaba el húmedo y malsano invierno parisiense, cantil contra el que quebraban y morían las sucesivas oleadas de juvenil entusiasmo ibero. Lentamente, conforme se rompían las raíces que lo ligaban a la infancia y a la tierra, Álvaro había sentido formarse sobre su piel un duro caparazón de escamas: la conciencia de la inutilidad del exilio y, de modo simultáneo, la imposibilidad del retorno. 

Jack Vettriano



Las cuatro paredes del café de madame Berger lo habían acogido como a tantos otros proscritos, para digerirlo y hacer de él un elemento más del primer estrato geológico que hablaba con nostalgia de España, pronunciaba pésimamente el francés y discutía por enésima vez con sus amigos de la histórica necesidad de una revista. Al cabo de los años, impermeabilizado ya como los miembros de la segunda o tercera capa, había aprendido a juzgar con irónico despego las tentativas de los emigrados más jóvenes y un día _cuyo recuerdo, en la terraza, se mantenía dolorosamente fresco en la memoria_ en que un grupo de recién llegados elaboraba concienzudamente un nuevo proyecto fue a buscar a su estudio la carpeta que contenía los sumarios anteriores y se la entregó con una sonrisa. 
  
 

Alfred Cosmo Colella


Aquella noche, mientras aguardaba a Dolores en el vestíbulo de l’Ecole des Beaux Arts, Álvaro intuyó, con claridad meridiana, que. Había perdido para siempre su juventud. 

      Señas de identidad (trilogía del desarraigo y la ruptura)




Dayanand Kamakar

 
Vehículo de la traición, hermosa lengua mía: lenguaje pulido y cortante, ejército de alfanjes, idioma cruel y brusco! a mí, beduinos de pura sangre : guerreros que afrontáis diariamente la muerte con desdeñosa sonrisa, jinetes de labios ásperos, abultadas yugulares, rostro bárbaramente esculpido contemplad el tentador Estrecho con vuestros perspicaces ojos cetreros: la sucesión de olas blancas que impetuosamente galopan hacia la costa enemiga: crestadas de espuma, como sementales que relinchan con furia al zambullirse : playas ansiosas de Tarifa, roca impaciente de Gibraltar!


Dayanand Kamakar


hay que rescatar vuestro léxico: desguarnecer el viejo alcázar lingüístico: adueñarse de aquello que en puridad os pertenece: paralizar la circulación del lenguaje: chupar su savia: 
 
Dayanand Kamakar


retirar las palabras una a una hasta que el exangüe y crepuscular edificio se derrumbe como un castillo de naipes y galopando con ellos en desenfrenada razzia saquearás los campos de algodón, algarrobo, alfalfa vaciarás aljibes y albercas, demolerás almacenes y dársenas, arruinarás alquerías y fondas, pillarás alcobas, alacenas, zaguanes cargarás con sofás, alfombras, jarros, almohadas devastarás las aldeas y sacrificarás los rebaños, depojarás a la ilusionada novia de su ajuar, a la dama aristócrata de sus alhajas, al rico estraperlista de su fulana, al hidalgo provecto de su alcurnia retirarás el ajedrez de los casinos, el alquitrán de las carreteras prohibirás alborozos y juergas, zalemas y albricias, abolirás las expansivas, eufóricas carcajadas el recio comensal de sanchopancesca glotonería que aborda su bien surtida mesa con un babador randado y, tras la oración de rigor, se dispone a catar los manjares que le sirven maestresalas y pajes, lo amenazarás con tu varilla de ballena, impuesto de la autoridad y el prestigio de tus severos diplomas lexicográficos no se ha de comer, señor carpeto, sino que es uso y costumbre en las otras ínsulas donde ya he morado:


Dayanand Kamakar


yo, señor, soy gramático, y miro por la pureza del idioma mucho más que por mi vida, estudiando de noche y de día y tanteando la complexión del carpeto para acertar a curarle cuando cayere enfermo: y lo principal que hago es asistir a sus comidas y cenas, y dejarle comer de lo que me parece castizo y quitarle cuanto etimológicamente es extraño: 



Adrián Martínez


y así mando quitarle estos entremeses porque contienen arroz y aceitunas, y aquellos guisos por ver en ellos alubias, berenjenas y zanahorias desa manera, aquel plato de perdices que están allí dispuestas, y, a mi parecer bien sazonadas, no me harán algún daño ésas no comerá el señor carpeto en tanto que yo tuviere vida pues, por qué porque son en adobo y han sido condimentadas con azafrán si eso es así, vea el señor gramático de cuantos manjares hay en esta mesa cuál me hará más provecho y cuál menos daño y déjeme comer dél sin que me le apalee, porque por mi vida de carpeto, y así Dios me le deje gozar, que me muero de hambre, y el negarme la comida, aunque le pese al señor gramático y el más me diga, antes será quitarme la vida que aumentármela vuesa merced tiene razón, señor carpeto: y así me parece que vuesa merced no coma de aquellos conejos guisados que allí están, porque van guarnecidos de alcachofa: de aquella ternera, porque ha sido aderezada con espinaca aquel platonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en tales ollas podridas hay no podrá dejar de topar con alguna que me sea de gusto y provecho ábsit!: vaya lejos de nosotros tan mal pensamiento!:



Adrián Martínez

 
no hay cosa peor en el mundo que una olla podrida con albóndigas y unas gotas de aceite : y respecto a los postres de vuesa merced ni uno siquiera le puedo autorizar : el flan, a causa del caramelo : el helado, por contener azúcar : la macedonia, por el jarabe : el cuanto al exquisito sorbete que acaban de servir a vuesa merced, la duda ofende: es etimológicamente foráneo y, abandonando al carpeto en la plena y solemne posesión de su hambre, galoparás de nuevo por el próspero y floreciente reino de la Paz, el Desarrollo y el Orden y provocarás catástrofes financieras y desastres bursátiles mediante la brusca supresión de aranceles y tarifas, la abrogación inesperada y radical de todas las barreras de aduana a los comerciantes que miden y pesan los dejarás sin fanegas, quintales, arrobas, azumbres, quilates privarás de álgebra a las escuelas y a las contabilidades de cifras y galoparás y galoparás e incorporarás a tus huestes alguaciles y alféreces, almirantes y alcaldes requisarás las bebidas alcohólicas despoblarás las construcciones de albañiles derribarás tabiques, secarás acequias, motivarás infecciones y epidemias al desbaratar el arduo, laborioso sistema de alcantarillas y galoparás y galoparás sin tregua por el vasto y asolado país, y cuando la ruina sea completa y la bancarrota absoluta, te pararás frente al mapa de la Península y apuntarás aún con tu varilla de ballena ah, se me pasaba: y quíteme de ahí ese Guad-el-Kebir.

                     Reivindicación del conde don Julián (trilogía del desarraigo y la ruptura)



Dayanand Kamakar



El asombro te invade ¿Qué más quieres de ti? ¿No has saldado la deuda? El exilio te ha convertido en un ser distinto que nada tiene que ver con el que conocieron. Su ley ya no es tu ley, su fuero ya no es tu fuero. Nadie te espera en Ithaca, anónimo como cualquier forastero, visitarás tu propia mansión y te ladrarán los perros. Tu chilada de espantapájaros se confunde con la de los mendigos y alegremente aceptarás la ofrenda de unas monedas. El asco, la conmiseración, el desdén serán la garantía de tu triunfo. Eres el rey de tu propio mundo y tu soberanía se extiende a todos los confines del desierto. 


Dayanand Kamaka


Vestido con los harapos de tu fauna de origen, alimentándote de sus restos, acamparás en sus basureros mientras afilas cuidadosamente la navaja con la que un día cumplirás tu justicia. 
            

              Juan sin tierra, (trilogía del desarraigo y la ruptura)


  
La Isla, de 1961, es una novela de crítica antiburguesa sobre unos veraneantes en la Costa del sol.



Jack Vettriano


—Celia tiene un amante.
—¿Sí? —dije—. ¿Cómo lo sabes?
—No te tomes la molestia de fingir. Estoy al corriente de todo. Ella y el jovenzuelo se largaron ayer de Churriana y me dejaron plantado. La infeliz no tiene la menor experiencia de la vida y el individuo ese la ha camelado y quiere arrastrar su buen nombre por el arroyo. Pero te juro que no lo conseguirá.
Gregorio iba elevando la voz y los niños se acercaron a curiosear. Con un ademán les indiqué que se alejasen.
—No, no lo conseguirá. Seré imbécil y todo lo que tú quieras, pero lo ocurrido ayer me ha abierto los ojos. A mí nadie me pone el gorro delante de las narices. Y, menos, un tipo de su calaña.
—No te entiendo —dije.


Jack Vettriano


El individuo en cuestión ha estado en la cárcel por rojo. Esa gentuza no tiene principios, ni moral, ni nada. Como no reconocen la propiedad consideran que todo es suyo. Los rusos los envían aquí para desmoralizar el país y abusan de la ignorancia y buena fe de la gente. Pero hasta aquí podíamos llegar. Si la Autoridad no toma inmediatamente sus medidas zanjaré el asunto por mi cuenta...
—¿Cómo?
—Voy a desafiarle. Ya sé que te parecerá ridículo lo que digo, pero lo hago pensando en los demás. Esa canalla constituye un peligro para todos. Ya viste lo que hicieron en el treinta y seis. Robos, incendios, asesinatos... Si no nos defendemos ahora, nos apuñalarán un día por la espalda.
Hablaba atropelladamente y alzó los ojos implorando mi ayuda. El sudor rezumaba de nuevo por su rostro. Aguardé unos segundos en silencio y encendí un cigarrillo.



Jack Vettriano

 
—Gregorio, tú me decepcionas —dije—. Sí, me decepcionas de verdad. Me había forjado una idea distinta de ti. La idea de un hombre libre, evolucionado, sin falsos escrúpulos, en una palabra, moderno, y veo que me he equivocado. —Gregorio permanecía pendiente de mi discurso y continué—. Eso os pasa por tontos. Queréis imitar a los americanos y los imitáis mal. Para vivir como ellos, uno ha de estar muy baqueteado, ha de saber llevar los cuernos con gracia. Mira a Gerald. Él sí es moderno. Los españoles os buscáis una amiguita, bebéis un poco de uisqui e imagináis que sois como ellos, y no señor. 

 
Jack Vettriano


Os equivocáis, metéis la pata. En cuanto sentís un pitón en la frente parece que el cielo se os caiga encima. En seguida habláis de honor, de venganza, de desafiar a otro, y no es eso. Cuando uno se pica de moderno debe ser moderno hasta el final. No se puede ser hoy una cosa, y mañana otra, y pasado una tercera, porque entonces nadie te tomará en serio. Y que la gente no tome a uno en serio es lo peor que puede ocurrir a un hombre.


Jack Vettriano

 
Gregorio escuchaba cabizbajo y encendió un cigarrillo con dedos temblorosos.
—¿Qué harías tú en mi lugar?
—Hacer, lo que se dice hacer, no haría nada. Deja que se arreglen los dos. Ni Celia te quiere ni tú la quieres a ella. De ahora en adelante podrás ir tranquilo con tu amiguita. El muchacho, sin proponérselo, te ha hecho un favor. En realidad, debieras darle las gracias.
—¿Tú crees?
—Desde luego. Invítale a tu casa con Miss Bentley y, luego, alternáis los cuatro. Los matrimonios modernos hacen eso. Uno por un lado, otro por otro, y en paces. Como en el cine.


Jack Vettriano

Media hora más tarde, Gregorio se despidió transformado. La idea de liarse a tiros con Jorge le aterraba y comprendí que le había quitado un peso de encima. Al llegar a la verja encendió un puro y salió a la calle con porte de triunfador.


                                                                      La isla



En 1982, Juan Goytisolo juega con esta novela, El exiliado de aquí y de allá, a situar el sentido de la vida en el más acá o en el más allá, desde una mirada humorística y tecnológica. En todo caso, el protagonista no se distancia mucho de nuestro conocido Álvaro de la Trilogía del Desarraigo y la ruptura, pues busca un arraigo que no encuentra ni en los paisajes conocidos ni en los desconocidos.


Al despedir el duelo de algún conocido del barrio, el peluquero italiano de la esquina -a quien procuraba evitar por su verborrea y constante recurso a verdades de Perogrullo- solía comentar con la risilla de quien se cree agudo: “La otra vida debe de ser muy buena ¿no cree? ¡Nadie, que yo sepa, ha querido volver a ésta!”


Sherry Lee Short


Pero el patriota de Forza Italia se equivocaba de medio a medio pues, aun hecho trizas, quiso regresar al planeta en el que un terrorista activó la carga explosiva disimulada en el forro de su gabardina y le despachó con su libro al Más Acá. Se encontró de golpe en un cibercafé desierto con miles (¿millones?) de ordenadores y sus correspondientes mesillas y asientos. Un panel gigante, que se encendía y apagaba, repetía incansablemente un mensaje: UNIVERSO VIRTUAL. No sabía a qué atenerse ni lo que se esperaba de él, y vagó así en el vacío de un espacio infinito hasta que, agotado, se sentó frente a uno de los teclados y se vio retratado en la pantalla, con su sombrero y gafas ahumadas, con la etiqueta de El Monstruo del Sentier. 


Rocky Rische-Baird


¿Qué cabía hacer sino explotar las posibilidades que le procuraban los datos e informaciones de la galaxia electrónica y su vasto abanico de programas para todos los gustos y edades? La memoria anterior ha sido sustituida por una nueva, con la que podría jugar, pese a su ineptitud y torpeza, al hilo de los correos que recibía. Empezó así a intercambiar mensajes -sus cáusticas divagaciones y fantasías- con visibles o anónimos internautas a quienes les bastaba pulsar las teclas indicadoras de monstruosentier@hotmail.com para entrar en contacto con él, atraídos quizá por el extremismo pueril y la escasa fiabilidad de unos escritos que tú, sufrido lector, podrás juzgar por ti mismo.

                                                                       El exiliado de aquí y de allá


A continuación puedes disfrutar de este bello documental sobre nuestro escritor:






Espero que hayáis disfrutado de este pequeño homenaje a tan gran escritor. Esperamos vuestras impresiones y comentarios, siempre serán bienvenidos. Un beso, amigos.

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

PACO IBÁÑEZ: 80 AÑOS DE CORAJE Y TALENTO


Queridos amigos:

El gigante Paco Ibáñez ha cumplido 80 años. Nacido el 20 de noviembre de 1934, las primaveras cumplidas de este cantaautor, son arrebatos artísticos robados al lienzo de la vida.

Músico comprometido, motivos para ello no le faltaban, pues conoció el exilio desde niño en Francia, la angustia de saber a su padre, militante anarquista, en un campo de trabajo para republicanos españoles, la pena de ver a su madre sacar adelante a sus cuatro hijos en un caserío de Guipúzcoa. 
 

Paco Ibáñez


En 1969 realiza un concierto mítico en el teatro Olympia de París. En esta ciudad resuenan en la canción de Paco Ibáñez las voces silenciadas en España de Miguel Hernández, Antonio Machado, Rafael Alberti, Federico García Lorca, León Felipe, Blas de Otero... La antología literaria más sentida, más profunda, más significativa se abría paso a través del arte y la valentía de Ibáñez.


 




En 1971 el gobierno español incluye a Ibáñez en su lista de artistas censurados, y aunque tras la muerte de Franco en 1975 se empieza a levantar la censura de su música, Ibáñez permanecerá aún en París unos años. No será hasta 1982 cuando lleve a cabo un añorado concierto en Madrid, será el cierre de la campaña electoral de PSOE, que ganará por primera vez las elecciones generales.


Paco Ibáñez en el cementerio de Collioure le canta a Antonio Machado


Paco Ibáñez es un extraordinario músico, un cantautor, y ante todo un poeta, que desde su sensibilidad ha sabido llevar la música a nuestros grandes versos, realizando así, seguramente, la más nutrida antología de poesía musicalizada en nuestra lengua.


Paco Ibáñez


En homenaje a Paco Ibáñez y con motivo de esta celebración de sus 80 años, me gustaría compartir con todos vosotros esta humilde antología sobre nuestro artista, desde la Edad Media hasta los poetas actuales. Una joya, una maravilla, una obra de arte.
Paco, ¡cuánto, cuánto te queremos!

 
Paco Ibáñez canta mientras Rafael Alberti recita "A galopar", entonces el tiempo se para.


Empecemos nuestro repaso con algunos temas de la Edad Media, por ejemplo, del siglo XIV, del Mester de Clerecía, es nuestro Juan Ruiz, arcipreste de Hita y este uno de sus poemas: 






Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.

También al hombre necio y rudo labrador

dineros le convierten en hidalgo doctor;
Cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de sí señor.

Y si tienes dinero tendrás consolación,

placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.

El crea los priores, los obispos, los abades,

arzobispos, doctores, patriarcas, potestades
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades.

El hace muchos clérigos y mucho ordenados,

muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados,
a los pobres les dicen que no son ilustrados.

Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones,

despreciar el dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.

Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,

más si huelen que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.

En resumen lo digo, entiéndelo mejor,

el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor,
toda cosa del siglo se hace por su amor.


Juan Ruiz, arcipreste de Hita






Del siglo XV son las célebres y bellísimas Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique:



Jorge Manrique

Recuerde el alma dormida, 
avive el seso e despierte 
contemplando 
cómo se passa la vida, 
cómo se viene la muerte 
tan callando; 
     
cuán presto se va el plazer, 
cómo, después de acordado, 
da dolor; 
cómo, a nuestro parescer, 
cualquiere tiempo passado 
fue mejor. 


            V 

Este mundo es el camino 
para el otro, qu'es morada 
sin pesar; 
mas cumple tener buen tino 
para andar esta jornada 
sin errar. 
Partimos cuando nascemos, 
andamos mientra vivimos, 
e llegamos 
al tiempo que feneçemos; 
assí que cuando morimos, 
descansamos. 


           XIII 

Los plazeres e dulçores 
desta vida trabajada 
que tenemos, 
non son sino corredores, 
e la muerte, la çelada 
en que caemos. 
Non mirando a nuestro daño, 
corremos a rienda suelta 
sin parar; 
desque vemos el engaño 
y queremos dar la vuelta 
no hay lugar. 


           XIV 

Esos reyes poderosos 
que vemos por escripturas 
ya passadas 
con casos tristes, llorosos, 
fueron sus buenas venturas 
trastornadas; 
assí, que no hay cosa fuerte, 
que a papas y emperadores 
e perlados, 
assí los trata la muerte 
como a los pobres pastores 
de ganados. 
       
    
         XXXIII 

Después de puesta la vida 
tantas vezes por su ley 
al tablero; 
después de tan bien servida 
la corona de su rey 
verdadero; 
después de tanta hazaña 
a que non puede bastar 
cuenta cierta, 
en la su villa d'Ocaña 
vino la Muerte a llamar 
a su puerta, 


          XXXIV 

diziendo: 'Buen caballero, 
dexad el mundo engañoso 
e su halago; 
vuestro corazón d'azero 
muestre su esfuerço famoso 
en este trago; 
e pues de vida e salud 
fezistes tan poca cuenta 
por la fama; 
esfuércese la virtud 
para sofrir esta afruenta 
que vos llama.' 


           XL 

Assí, con tal entender, 
todos sentidos humanos 
conservados, 
cercado de su mujer 
y de sus hijos e hermanos 
e criados, 
dio el alma a quien gela dio 
(el cual la ponga en el cielo 
en su gloria), 
que aunque la vida perdió, 
dexónos harto consuelo 
su memoria.
 
 
Jorge Manrique 







Desde el siglo XV se empezaron a recopilar extensas colecciones de romances. 

Mirad cómo siente Paco Ibáñez el Romance del Conde Niño:


 Kinuko


   Romance del conde Niño

Conde Niño por amores
es niño y pasó a la mar
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras su caballo bebe,
él canta dulce cantar :
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está :
- levantáos Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar,
- No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Niño
que por mi quiere finar.
- Si por tus amores pena,
¡oh, mal haya su cantar!
y porque nunca los goce,
yo le mandaré matar.
- Si le manda matar madre,
juntos nos han de enterrar.
El murió a la medianoche,
ella a los gallos cantar ;
a ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar ;
a él, como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació una rosal blanco,
de él nació un espino albar ;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina llena de envidia
ambos los mandó cortar ;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.
 


Anónimo







En el barroco, siglo XVII escribe Luis de Góngora esta queja al amor, al que califica de tirano: 


François Gerard

Ciego que apuntas y atinas,
caduco dios, y rapaz,
vendado que me has vendido,
y niño mayor de edad,
por el alma de tu madre
—que murió, siendo inmortal,
de envidia de mi señora—,
que no me persigas más.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Baste el tiempo mal gastado

que he seguido a mi pesar
tus inquietas banderas,
forajido capitán.
Perdóname, Amor, aquí,
pues yo te perdono allá
cuatro escudos de paciencia,
diez de ventaja en amar.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Amadores desdichados,

que seguís milicia tal,
decidme, ¿qué buena guía
podéis de un ciego sacar?
De un pájaro ¿qué firmeza?
¿Qué esperanza de un rapaz?
¿Qué galardón de un desnudo?
De un tirano, ¿qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Diez años desperdicié,

los mejores de mi edad,
en ser labrador de Amor
a costa de mi caudal.
Como aré y sembré, cogí;
aré un alterado mar,
sembré una estéril arena,
cogí vergüenza y afán.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.




Luis de Góngora

 
Una torre fabriqué

del viento en la raridad,
mayor que la de Nembrot,
y de confusión igual.
Gloria llamaba a la pena,
a la cárcel libertad,
miel dulce al amargo acíbar,
principio al fin, bien al mal.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.



 Luis de Góngora





Mirad en este otro poema de Góngora, que afán de retirarse del mundanal ruido y de las pasiones humanas,  eso sí, con un tono cómico y burlesco:


Tip Toland


Ándeme yo caliente 
y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente, 

y ríase la gente.
 Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados,
cómo píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente, 

y ríase la gente.
 Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero, 

tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.

 Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena, 

escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

 Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su Dama;
que yo más quiero pasar 

del golfo de mi lagar
La blanca o roja corriente,
y ríase la gente.

 Pues Amor es tan cruel,
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente



 Luis de Góngora







También del barroco, siglo XVII, aunque conceptista, es el genial poeta y narrador, Francisco de Quevedo. Veamos este inmortal poema que escribió sobre el poder del dinero y que Paco Ibáñez musicalizó del siguiente modo:



Francisco de Quevedo


DON DINERO 

  Poderoso caballero
es don Dinero.

  Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado                      
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.                              

  Nace en las Indias honrado
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España
y es en Génova enterrado;
y pues quien le trae al lado                
es hermoso aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

  Es galán y es como un oro;
tiene quebrado el color,                    
persona de gran valor,
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero                          
es don Dinero.

  Son sus padres principales,
y es de noble descendiente,
porque en las venas de oriente
todas las sangres son reales;               
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.

  Mas ¿a quién no maravilla                 
ver en su gloria sin tasa
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero pues da al bajo silla,
y al cobarde hace guerrero,                 
poderoso caballero 
es don Dinero.

  Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales                  
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.                              

  Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos;
y pues él rompe recatos                     
y ablanda al jüez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.

  Y es tanta su majestad,
aunque son sus duelos hartos,               
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero                          
es don Dinero.

  Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;                    
y pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

  Más valen en cualquier tierra             
mirad si es harto sagaz,
sus escudos en la paz,
que rodelas en la guerra;
y pues al pobre le entierra
y hace propio al forastero,                 
poderoso caballero
es don Dinero.
 
 Francisco de Quevedo
 
 




Tampoco quiero que os perdáis este otro poema de Quevedo que supone una invectiva contra el poder del dinero y una amarga crítica contra la hipocresía social:



Vilijus Vaisvila



 ES AMARGA LA VERDAD

Pues amarga la verdad,
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.

¿Quién hace al tuerto galán
Y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
Le sirve de Río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
Sin ser el Dios verdadero
El Dinero.

¿Quién con su fiereza espanta
El Cetro y Corona al Rey?
¿Quién, careciendo de ley,
Merece nombre de Santa?
¿Quién con la humildad levanta
A los cielos la cabeza?
La Pobreza.

¿Quién los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
Pues untándolos las manos
Los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
Con oro y no con acero?
El Dinero.

¿Quién procura que se aleje
Del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo toda Cristiana,
Tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
El desprecio y la tristeza?
La Pobreza.

¿Quién la Montaña derriba
Al Valle; la Hermosa al feo?
¿Quién podrá cuanto el deseo,
Aunque imposible, conciba?
¿Y quién lo de abajo arriba
Vuelve en el mundo ligero?
El Dinero.



Francisco de Quevedo






Antonio Machado, el poeta del amor y la melancolía, modernista y cercano también a la generación del 98 en Campos de Castilla, nos deja estos filosóficos versos en sus Proverbios y Cantares que pertenecen a Campos de Castilla, escogidos por Paco Ibáñez:


Antonio Machado


Nuestas horas son minutos, cuando esperamos saber,                    
Y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender                                  
Y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender

La envidia de la virtud hizo a Caín criminal
¡Gloria a Caín! Hoy el vicio es lo que se envidia más. 
No extrañeis, dulces amigos,que esté mi frente arrugada;
Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis 
entrañas.

Ayer soñé que veía a Dios y que a Dios hablaba;
Y soñé que Dios me oía... Después soñé que soñaba.

Bueno es saber que los vasos no sirven para beber;
Lo malo es que no sabamos para que sirve la sed.

Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es de pasar,
pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.

Hay un Español que quiere vivir y a vivir empieza,
Entre una España que muere y otra España que bosteza.

Españolito que vienes al mundo, te garde Dios;
Una de la dos Españas, he de helarte el corazón.
 
Antonio Machado 
 




Federico García Lorca, poeta y dramaturgo de la generación del 27, parecía presentir en sus versos el terrible final que le había de esperar, con sus escalofríos nocturnos de muerte. Fusilado en 1936, fue el primero de los poetas de su generación en dejarnos.

 
Federico García Lorca



En la luna negra
de los bandoleros,
cantan las espuelas.
Caballito negro,
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
...Las duras espuelas
del bandido inmóvil
que perdió las riendas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra,
sangraba el costado
de Sierra Morena.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
La noche espolea
sus negros ijares
clavándose estrellas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra,
¡un grito!, y el cuerno
largo de la hoguera.
Caballito negro.



 Federico García Lorca






Del poeta del pueblo, Miguel Hernández, que murió con 31 años  de tuberculosis en la cárcel, es este emotivo poema dedicado a los aceituneros de Jaén:

Miguel Hernández


Andaluces de Jaén

andaluces de Jaén
aceituneros altivos
decidme en la alma, ¿quién,
quién levantó los olivos ?
Andaluces de Jaén,
andaluces de Jaén.

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos
los tres dieron hermosura
de los troncos retorcidos
andaluces de Jaén.

Andaluces de Jaén
aceituneros altivos
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos ?
Andaluces de Jaén,
andaluces de Jaén.

Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos.

Jaén, levántate brava,
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Andaluces de Jaén.

Andaluces de Jaén
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos ?
Andaluces de Jaén,
andaluces de Jaén.



Miguel Hernández







De León Felipe, poeta zamorano, exiliado en México, es este poema salido desde las entrañas, desde el dolor de la humanidad herida a merced a los elementos, que metafóricamente podríamos leer como políticos en época de posguerra, represalias y censura, o para otros, como para León Felipe de exilio:



 
COMO TÚ

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;



 
Prasenjit Sengupta



como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...



León Felipe







José Agustín Goytisolo, poeta del siglo XX, nos deja unos de los poemas del amor paterno más hermoso que se hayan escrito:

 
Goytisolo con su hija Julia



PALABRAS PARA JULIA


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.


 
Prasenjit Sengupta



Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.



José Agustín Goytisolo






El siguiente poema de Blas de Otero, poeta del desarraigo en la posguerra, nos invita a considerar la palabra como la herramienta fundamental del ser humano para defendernos y abrirnos camino. La palabra siempre nuestra y siempre libre:


Blas de Otero


Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.




Angel Ramiro Sanchez


Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro

puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.


Blas de Otero








El gran poeta Gabriel Celaya escribe los siguientes versos que podemos considerar poesía social, pues en ellos, se vislumbra ya una búsqueda de cambio, de trabajar unidos para salir del dolor, de la angustia existencial de los primeros momentos de la posguerra.




Gabriel Celaya



ESPAÑA EN MARCHA


Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.


Gabriel Celaya





 
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

 
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. 



 
Vilijus Vaisvila



Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
 
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


Gabriel Celaya








Rafael Alberti, el grandísimo poeta gaditano, exiliado en diversos países, regresó a España ya en 1977. Poeta de la generación del 27, el más longevo de todos, nacido en 1902, murió en 1999. Exhibe Alberti en sus versos una enorme fuerza lírica y sino comprobémoslo, porque me gustaría que termináramos todos cantando, como lo hizo Ibáñez con Rafael Alberti, vámonos entonces "galopando" y disfrutando de la voz y de la emoción contenida del poeta y del cantautor, juntos, como la música y la poesía, siempre juntas.


Rafael Alberti



A GALOPAR

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!






                                                                  Carolina Marinaro



A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!

  
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.

Galopa, caballo cuatralbo,

jinete del pueblo,

que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!


Rafael Alberti

 






Amigos, espero que os haya gustado esta entrada. 

Un beso.