sábado, 16 de febrero de 2019

ISABEL BARCELÓ: MUJERES DE ROMA


Queridos amigos:

El 8 de febrero de 2019 en nuestra actividad cultural matinal recibimos la visita de Isabel Barceló Chico para su ponencia sobre las "Mujeres de Roma".


Muy emocionada con la visita de Isabel Barceló

El encanto de esta mujer en el escenario, su cercanía en la conversación con todos nosotros, profesores y alumnos. Su sencillez, su fragilidad consciente de cristal resistente, su sabiduría expresada en los verdes ojos glaucos de Minerva, el abrazo que me regaló al llegar ex profeso desde Valencia para dedicarnos este momento.... En fin, las palabras y el pálpito de mi corazón no alcanzan a reflejar la profundidad de esta ponencia, de la charla que pudimos compartir, y del que yo ya considero mi amadrinamiento en un cambio profesional muy especial para mi vida, pues no creo que nada sea gratuito ni casual, y había de estar ella allí: la Maga, una de las mejores plumas de nuestro país y de toda la literatura. La gran reveladora de los secretos de las mujeres a lo largo de la historia y la que les ha insuflado aliento y voz en los siglos. Ella, la valiente, la grandísima y humilde mujer femenina, sutil, amable, inteligente, encantadora pero fuerte, decidida, valiente, cautivadora, audaz y resuelta: mi querida amiga Isabel Barceló, Isabel romana.


Isabel preparó un charla didiáctica y lírica acompañada de imágenes de Roma


Gracias, gracias, muchas gracias desde el corazón de las fuentes de las que me hiciste la ninfa Silana. ¡Gracias, te quiero!


Presentando a la maga de las palabras: Isabel Barceló


Era tanto, queridos amigos, lo que quería contaros sobre ella, sobre sus obras, sobre sus novelas, sobre su obra Mujeres de Roma, quizás un ensayo histórico con fuerte peso narrativo, obra incatalogable, metagenérica: estudio, y prosa poética, recuperación de memoria, arte, pintura, arquitectura, cambios urbanísticos y escultura en su narrativa. En todo caso, candidata a los Premios literarios 2019 en la Comunidad valenciana en la categoría de Ensayo.

Me declaro una rendida admiradora de su obra, por si aún no ha quedado claro, y de su persona, que de manera muy renacentista une a la expresión en sus escritos. 


Isabel Barceló y servidora de ustedes: Elena Pascual

Una hora y media compartimos con ella que se nos hizo demasiado breve y que hubiéramos querido alargar sin escatimar relojes. Pero el tiempo y la organización mandaban y nos vimos privados de su serena voz en muchos más relatos que ansiábamos. Así que, quisiera dejar constancia de las menciones, de los momentos, de la gracia, de los títulos y de las historias que pudo compartir con nosotros.


Maravillosa presentación 


Y así, las cosas, no me veré privada de mi conversión en ninfa, la ninfa Silana, que dio comienzo a una de sus obras narrativas: La fundación de Roma



Orígenes de Roma


Obra que nació al amparo de las nuevas tecnologías y de la participación interactiva de unos cuantos "blogueros" que compartíamos el gusto por la filología clásica.


Loba capitolina




Así describe Isabel a la ninfa Silana en la Fundación de Roma:


A la izquierda del camino que unía Alba Longa con el santuario de Júpiter Latiaris aún crece un bosque de encinas consagrado a la ninfa Silana, de la cual le deriva el nombre. Los orígenes de esta ninfa son tan remotos que nadie sabe qué dios la engendró, ni si su madre fue de ascendencia humana o divina. Debió ser divina, pues es sumamente hermosa y quienes penetran con buena voluntad en sus dominios sienten enseguida un ligero frescor, si es verano, o un calor reconfortante en invierno. La intensidad y dulzura de esas sensaciones delatan de inmediato la presencia de Silana y su benevolencia.


John William Waterhouse

Y pensar que he formado parte de La Fundación de Roma...


John William Waterhouse


Se dice, en efecto, que ha amado mucho y ha preservado sus amores intactos en el corazón. De ahí la tierna acogida a sus visitantes, la penumbra o claridad que les ofrece según convenga a la estación del año, e incluso el rumor con que regala sus oídos: un susurro de hojas y de piar de pájaros que semeja música, o poesía – pues a veces parecen pronunciar palabras –, o las dos cosas a la vez. Hay quien la ha visto fugazmente deslizarse entre los árboles, zigzagueante, deteniéndose un instante para asegurarse de ser vista y seguida. Así guía hasta la caverna donde tiene su morada a quienes nunca antes se habían adentrado en la espesura.


Dido, reina de Cartago


Pasada este primera y profunda emoción, recordé las novelas de nuestra querida autora:

Dido, reina de Cartago. Obra que me cambió la vida. Como tantos de nosotros, conocía la historia de Dido y Eneas a través de La Eneida de Virgilio. Ahora bien, conocer la misma historia a través de Isabel Barceló, dándole su protagonismo y su voz femenina a Dido. La mujer apasionada, inteligente y audaz que lo dio todo y dejó el mundo de los mortales por amor... 


“Apenas acabó de decir estas palabras, cuando un individuo se abrió paso entre los demás y se detuvo ante Dido. Clavó sus ojos en los de ella con extraña intensidad. Había tristeza, gratitud, admiración y dulzura en esos ojos. Y pese a todo ello parecían proceder de un abismo o haberse contagiado de la hondura marina. Eran insondables. Ningún hombre se había atrevido jamás a escudriñarla de tal modo, pero la reina se mantuvo firme y sostuvo largo tiempo esa mirada. 

-Reina Dido –dijo el extraño al fin- ante ti se inclina el troyano Eneas”.

La pasión de la reina Dido la reservo para aquellos que quieran adentrarse en el alma de Dido, por fin desnuda, gracias a la novela de  Isabel.


Andrea Sacchi



¿Y cómo no recordar a La Muchacha de Catulo, aquella Clodia, cuyo nombre poético era Lesbia? La amante, la amada, la mujer que tuvo la osadía de amar y abandonar a Catulo, por lo que este no la perdonó y pasó de dedicarle sus extraordinarios poemas apasionados del amor más entregado a las peores infamias, a la difamación.




Mejor os dejo un enlace a un vídeo que nos ilustra esta turbulenta historia a la perfección:

La muchacha de Catulo de Isabel Barceló.

Y una entrevista donde es la propia la autora la que nos cuenta de primera mano su visión sobre Clodia y Catulo y la relación entre ambos:

Entrevista sobre La muchacha de Catulo.


Sir Lawrence Alma-Tadema

Hecho este escueto pero necesario repaso, adentrémonos en el mundo de las mujeres de Roma, en las 44 protagonistas del la creación de nuestra autora:





MUJERES DE ROMA: HEROÍSMO, INTRIGAS Y PASIONES   de    ISABEL BARCELÓ CHICO

Y os remito, fundamentalmente al blog personal de la autora para que podáis disfrutar de su obra y de su propia conversación:

Blog de la autora: Isabel Barceló


Creo que también debemos agradecer a la Editorial Sargantana la decisión y la valentía de apoyar la publicación de este libro, obra metagenérica que recupera, por fin, la memoria olvidada de mujeres fundamentales para la historia de Roma, y, por tanto, para la nuestra. Esta es la introducción que nos ofrece:


BREVE INTRODUCCIÓN

Desde el rapto de las Sabinas, que marcó la fundación de Roma hace más de dos mil quinientos años, 



Jacques-Louis David


y a lo largo de los siglos, las mujeres participaron activamente de cuanto acontecía en su época y su aportación fue esencial para hacer de Roma el crisol de la cultura occidental a la vez que una ciudad inolvidable y única. De manera individual o colectiva, se singularizaron, tomaron decisiones y protagonizaron experiencias que tienen valor universal y por ello trascienden a sus propias circunstancias y a su tiempo. La inmolación de Lucrecia como forma de denuncia social; el precio que pagó Agripina la Menor por intervenir en política en tiempos de Nerón; la humillación de la pintora barroca Artemisia Gentileschi a causa de una justicia desigual, aún nos incumben.


Explicación del rapto de la Sabinas


MUJERES DE ROMA. HEROÍSMO, INTRIGAS Y PASIONES sale a buscar en la Roma actual el rastro de aquellas y otras mujeres para acompañarlas sus momentos críticos, vivirlos con ellas y tratar de comprenderlas a todas: las que se convirtieron en modelos de virtud y las que fueron machacadas por Roma; las que empuñaron las armas, las que se entregaron a Dios, las fanáticas, las seductoras, las que sirvieron como moneda de cambio. Emperatrices, esclavas, matronas, santas, cortesanas,  taberneras, todas las (queridas) mujeres de Roma.



Ponencia de Isabel

¿Qué os parece que salimos a darnos un breve paseo para conocer a alguna de ellas? No dejéis de completar su historia con la lectura de la obra, pues nos encontramos solo ante una breve semblanza en este reseña que quiero compartir con vosotros, queridos amigos.
HORACIA

Pese a la mira hosca y colérica de su hermano, volvió a pronunciar entre gritos y sollozos el nombre de su prometido. Horacio desenvainó la espada y se la clavó en el pecho. ”Vete con él –gritó iracundo-, ya que ese hombre te importa más que tu patria, tus hermanos y el honor de tu familia”. Horacia se desplomó sin dejar de gemir y él reanudó la marcha. Quienes presenciaron esa escena retrocedieron horrorizados y luego se apresuraron a socorrer a la joven, cuya túnica adquiría ya el color de la púrpura.
Lloraba la madre todas las lágrimas del mundo y con ella se estremecía la ciudad de Roma, conmovida por la tragedia. Cuatro hijos tenía esa mujer al levantarse por la mañana. Aun no terminaba el día y dos de ellos yacían helados bajo tierra; el cadáver de su hija se enfriaba abandonado junto a un camino, entre matorrales y polvo; era la madre del héroe salvador de Roma y acaba de devenir en madre de un asesino.


Jacques Louis David


LUCRECIA

“No disfrutó de la misma suerte Lucrecia. Le fue imposible volver el tiempo atrás y precaverse, ocultarse a su enemigo, descubrirlo a tiempo. (...)

De la prudencia de Lucrecia, así como de su belleza y de su juventud, se enorgullecía su marido, Tarquino Colatino. Ambos amaban la vida campesina y preferían la sencillez de los festejos rurales a los banquetes de la corte y sus sofisticados entretenimientos. Pero hasta un orgullo tan honesto encierra peligro. De haber podido adivinar el porvenir, Colatino hubiera sellado sus labios. No habría pronunciado el nombre de su mujer o, forzado a nombrarla, se habría abstenido de enaltecerla”.




Tiziano Vecellio



CLELIA

“Para garantizarse que los romanos no cambiarían de propósito durante la negociación, los etruscos tomaron rehenes: se llevaron consigo a un buen número de retoños de buenas familias, entre ellos a una muchacha llamada Clelia.

(…)Ser rehén no aseguraba su integridad. Al contrario, solo era una prenda entregada como garantía, un objeto susceptible de ser utilizado en cualquier momento para dañar a su familia o a su patria. Podrían cortarle la cabeza  y enviarla a Roma metida en un cesto para que los senadores se dieran prisa en firmar el tratado. O mandarla a calentar el lecho de Porsena o a servir de diversión a los soldados etruscos, quienes miraban con desprecio a los rehenes y se burlaban de su temor.”


Pedro Pabo Rubens



LUCRECIA BORGIA

“Sujetaba la mano de su marido con fuerza y delicadeza a la vez, como si ese contacto lo obligara a seguir respirando, como si le insuflara vigor. Se sentía cansada, aturdida y confusa, sus pensamientos tan enturbiados como el agua del mar mientras una tormenta remueve la arena del fondo.. ¿Por qué tanto odio? ¿Cuál era el motivo de semejante seña? ¿Cómo se atrevían los asesinos a llegar hasta el Vaticano? Su padre debía de actuar de inmediato, apresar a los culpables. “Dios mío, te lo ruego, sálvalo; haz que viva. Debía marcharme con él cuando huyó de Roma y me llamó a su lado. No te vayas, Alfonso, resiste esposo mío. Yo te sujeto a la vida”.



Dante Gabriel Rossetti



CORNELIA

“Cornelia suscitó en el corazón de su marido un afecto muy intenso. A la manera discreta y silenciosa del romano y pese a la diferencia de edad, Sempronio la amó con ternura. Tanto y con tanta profundidad, que prefirió su propia muerte antes que la de ella.”
NOTA:  El marido de Cornelia, Tiberio Sempronio Graco, estuvo destinado como pretor en Hispania hacia el 180 a.C. y pacificó una parte importante del territorio en la guerra contra los celtíberos.



Laurent de La Hyre

POPEA 

“Todos fingían sentirse apenados. Escucharon, como si se lo creyesen, el elogio fúnebre pronunciado poco antes por su marido, quien sólo había dicho dos verdades sobre ella: que era hermosa y le había dado una niña divina, muerta al poco de nacer. Por prudencia, los romanos acompañaban el cortejo fúnebre con las formalidades debidas, pero no dejaban de conversar y de preguntarse si, en algún momento, pudo imaginarse la difunta que ella misma, tan hábil en encender la cólera de Nerón contra sus enemigos, acabaría por ser también su víctima”. 



Popea



LA FORNARINA

“Algunos muchachitos del barrio se apostaban en las esquinas de las calles y se avisaban unos a otros: “¡Ahí viene la Fornarina!”.  Asomaban la cabeza para verla pasar y trataban de imaginarse, a través de su ropa, los pechos y las caderas, blancas y mórbidas que, según se decía, retrataba con sus pinceles, y con frecuencia, el maestro Rafael. Viéndola andar embozada y con la cabeza gacha, parecía una joven corriente. Pero mírale los ojos y la boca mientras despacha el pan; con cuánto donaire mueve esos brazos carnosos, tan tiernos y apetecibles como la hogaza que te está dando, más inocentes que el escote y la sonrisa de picardía con los que te deslumbra desde detrás del mostrador”.



La Fornarina, Rafael Sanzio



LIVIA (AUGUSTO SE ENAMORA DE LIVIA)

 “Y he aquí que, de modo inesperado, Augusto puso los ojos en ella. Quizá le sedujo la curva de su cuello, o sus senos, o su turbación cuando él la abordaba delante de cualquiera y le dirigía cumplidos subidos de tono. La juventud y discreción de la matrona debía resultarle estimulantes a aquel muchacho desenvuelto, tal vez le complacía experimentar en ella su poder. Durante mucho tiempo, la hoy apenada viuda se ruborizaba cada vez que se recordaba a sí misma regresando a la mesa del banquete después de haberla tenido que abandonar, de la mano de Augusto y en presencia de su propio marido, para satisfacer los requerimientos amorosos del nuevo amo de Roma. Ni su reputación ni su voluminoso vientre constituían para él un freno.”


Livia Drusila




ANITA GARIBALDI (LA GRAN HEROÍNA DEL SIGLO XIX)

“Anita penetró en las calles de Roma el 26 de junio de 1849. El ininterrumpido bombardeo de la artillería francesa, el más brutal que ella hubiera conocido nunca, dejaba un rastro de ruina, desolación y caos, casas derruidas, callejuelas impracticables por los escombros, heridos y muertos entre los cascotes, hospitales repletos de moribundos en cuyos pasillos no cabía un alma más. Durante los primeros días del asedio las mujeres formaron grupos para adiestrarse en el uso de las armas y, desde entonces, alternaban el combate en las murallas con la atención a los heridos en hospitales improvisados en casas e iglesias. Hasta los niños volaban en pedazos al intentar apagar con trapos húmedos las mechas de las bombas. Roma parecía ya un cadáver y, sin embargo, mantenía tenso el nervio del heroísmo.


Anita Garibaldi


Las cuestas que hoy se llaman vía Garibaldi y serpentean colina arriba envueltas en una verde placidez, fueron el camino que Anita recorrió llena de angustia aquel día. Ningún lugar ofrecía protección segura. Todo era ruido y polvo, gritos y estallidos, bombas cuyo siniestro siseo, más terrorífico que el de las víboras, reventaba al fin y escupía a su alrededor millares de pájaros de piedra. Abriéndose paso entre la destrucción y la congoja, subía por primera vez al Janículo en busca de su marido.”


Anita Garibaldi



FAUSTINA: EL AMOR DE GOETHE

"Todo el refinamiento de la corte de Weimar, las conversaciones y lecturas en sus círculos intelectuales, la frustración y crueldad derivada de los juegos de seducción que encendían el deseo pero nunca consentían realizarlo, todo eso se desvaneció y se convirtió para el poeta en pasado. Su amante romana no sabía de poesía, pero sí de la ternura de acariciar con los dedos el perfil de los labios, de mordisquear el cuello o la oreja, de abrazarlo por la espalda cuando estaba distraído. La calidez de sus brazos, sus besos acuciantes, la voracidad de sus muslos al rodearle la cintura, la manera de ofrecerle sus pechos, su mirada de devoción y de dicha, eran mucho más fuertes, más poderosos y reales que cualquier otra felicidad que hubiera disfrutado el poeta en su vida. Ella era semejante a Roma: una verdad desnuda, una sabiduría terrenal y antigua, una raíz que lo sujetaba a la tierra y le descubría su propio cuerpo, deseoso de amar y digno de ser amado. Faustina, activando los resortes de su deseo, hizo de él un hombre en el sentido más elemental y primitivo."



Sir Lawrence Alma-Tadema


FILÓTIDE

¿Pudo imaginar nunca Filótide, en sus sueños juveniles, que algún día salvaría Roma? A diferencia de las esclavas que trabajaban en el campo y de las que eran escogidas desde la infancia para el burdel, podía considerarse afortunada. Formaba parte de una familia de cierto relieve social. Vivía en una mansión en el núcleo urbano y sus obligaciones incluían el aseo personal y el aderezo de su señora, el cuidado de sus habitaciones, sus vestidos y alhajas. Sabía imitar los modales de una matrona y poseía además apostura y belleza. Ama y esclava vinieron al mundo bajo el mismo techo, casi a la par y, puesto que los hijos heredaban la condición de la madre, la una nació libre, hija de una patricia romana, y la otra esclava, por ser hija de esclava. Tal vez el amo la engendró también a ella, pero en Roma la educación lo era todo. Quien hubiera sido educada como persona libre, disfrutaría de los atributos de la libertad; la educada en la esclavitud viviría sin dignidad, ni honor, ni voluntad propia, y no se le inculcarían nociones morales o cívicas. Una esclava no era nada.

(…) Filótide jamás pudo soñar con salvar Roma: nunca tuvo sueños juveniles, porque no tenía vida propia. Su existencia estaba unida a la de su ama como la de una rama a su tronco, la de una hoja a su rama.”


Susana y los viejos de Artemisia Gentilischi


ARTEMISIA GENTILISCHI

Cuando Agostino Tassi la violó, Artemisia tenía diecinueve años. Fue una agresión brutal, especialmente violenta […]


Judith de Artemisia Gentilischi

Esa fue la primera vez que la artista pintó a Judith decapitando a Holofernes. Mientras la torturaban en público, estrangulándole con cuerdas los dedos de las manos con el fin de “arrancarle” la verdad, intentaba soportar el dolor pensando en otras cosas, en cómo Judith se armó de coraje y de una espada para cortar la cabeza de un enemigo. 



Lucrecia de Artemisia Gentilischi

Durante el examen de las parteras, quienes debían comprobar si era virgen antes de la violación.


Autorretrato de Artesia Gentilischi


O, según alegaba Tassi, se trataba de una mujer promiscua, una loba siempre en busca de hombres, ocultaba su humillación escondiéndose entre las sombras del cuadro.


BEATRICE CENCI

Beatrice Cenci


La historia de Beatrice Cenci nos hizo pararnos a todos un momento en el CEPA Rosalía de Castro, para entender los motivos de un asesinato. ¿Para justificarlo? No, no, no. En ningún caso se trataba de eso. Sí, para entender que ese crimen se hizo en defensa propia, para entender que Beatrice había sido una mujer víctima del maltrato y de los abusos, probable incesto por parte de su padre y denunciado en infinidad de ocasiones por toda la familia, mientras el Vaticano hacía caso omiso a sus denuncias.



Un público encandilado

El resultado: un crimen orquestado por la familia ante el horror de las vejaciones continuadas y el encierro al que Beatrice y su madrastra se veían sometidas. 



Mujeres maravillosas como nuestras alumnas no quisieron perderse la oportunidad de saludarla

La poca pericia y seguramente la conciencia del crimen que no querían llevar a cabo, les llevó a dejar unas huellas fácilmente detectables. De manera que Beatrice, así como sus hermanos fueron ejecutados ante un silencio acusador hacia el padre y el silencio de la autoridades y el Vaticano del pueblo de Roma.



Una foto casi en penumbra, que me gusta especialmente: Alumnas, profesoras, Isabel y Rafa, siempre ayudando y entregado al rescate de la memoria de Roma junto a Isabel.

No sé, queridos amigos, pero yo creo, que no soy yo quien debe continuar en la escritura, que sean ellas, las mujeres de Roma, unas y otras, nuestra historia directa a trave´s de ella, la maga, Isabel Barceló.



Momentos especiales



Muchas gracias a los que asististéis y aquí compartimos un vídeo sobre la grabación para que podáis volver a disfrutar de esta ponencia y para aquellos que con mucho dolor no pudieron asistir que se acerquen un poquito a esta energía tan sublime, poderosa, exquisita y sutil como la de la escritora que nos ha visitado.



Trinidad Sánchez, una maravillosa profesora con Isabel y con Rafa

PONENCIA DE ISABEL BARCELÓ: MUJERES DE ROMA






Isabel Barceló, Isabel Romana, amiga, desde mi corazón:

Muchas, muchas, gracias, vuelve pronto a Leganés con tus historias y tus obras, que iluminan nuestro camino.


¡Gracias!

Hasta pronto, queridos amigos, os esperamos por aquí. Un beso.


...


Muchas gracias. Te queremos.